"Cuando escuché el tiro pensé ‘me lo mataron’"

Locales 10 de noviembre de 2018 Por
La noche de terror en el campo de IDESA en Ataliva, fue contada por las víctimas. Desde la llegada de los delincuentes a la casa hasta el tiro del final, Mónica Sottin y Ramón Molina dejaron un testimonio tremendo sobre la inseguridad en las zonas rurales.
Página 3
- Grupo Meridiano

El fresco de la noche empezaba a hacerse sentir en los campos de Ataliva, cuando el miércoles 7 de noviembre entraba en la curva de sus últimas horas. Era temprano todavía en el tambo de IDESA, el colegio agrotécnico de esa localidad -al que concurren a estudiar muchos alumnos de Rafaela y la zona- cuando Mónica Patricia Sottin salió para asegurar la moto de su yerno con la traba y guardar los cascos que estaban sobre el vehículo. Su instinto de mujer le dijo que no tenían buenas intenciones los tres muchachones que miraban la casa desde la calle, montados en una misma moto a la que solo se le veía titilar una luz de guiño, debajo de un ombú, cerca de la puerta trasera de la casa. Mónica se fue para la casa y no dudó: le dijo a Ramón Molina, su compañero de toda la vida, que llamara a la policía. "Esos tipos están mirando la casa y nos van a hacer algo", le dijo. "Quedate adentro y llamá a la policía", le advirtió.
Ramón no le hizo caso. Para cuando salió a ver qué pasaba con los visitantes, dos ya se habían bajado de la moto y uno seguía arriba. Ahora, mientras revive los acontecimientos pasados en una entrevista con el Canal 4 de Sunchales, del Grupo Meridiano, a Ramón las imágenes se le aparecen nítidas en el recuerdo cercano. "Al principio no vi nada. Pero después me llamaron y me pidieron nafta para la moto. Ahí enseguida me agarraron. Dispararon un tiro al suelo para reducirme y me querían llevar para adentro de la casa", cuenta Ramón.
"Entré adentro pero le pegué un portazo al que había quedado conmigo, porque el otro se había ido para tratar de abrir la puerta del frente. Ahí fue cuando tiró cuatro o cinco tiros en la puerta, y fue donde balearon a mi señora. Rompieron la puerta. Y yo agarré un cuchillo que tenía arriba del mesón y con eso logré retirarlos de la puerta. No lo alcancé a lastimar. Ahí decidieron escaparse, pero en esa escapada fue cuando me balearon a mí. Me pegaron un tiro en la pierna", recuerda Ramón.
El relato de Mónica es igual de crudo. "Yo estaba haciendo lo de todas las noches. Arrimé las motos a la galería, las trabé, saqué las llaves, saqué los cascos. Y vi que venían tres tipos en una moto. Ellos me miraron y siguieron. Los vi abajo del ombú. Ahí fue cuando le dije a mi marido que llamara a la policía. El me dijo ‘vamos a ver qué pasa’, enllavamos la puerta del frente y luego nos fuimos por la puerta de atrás. Salimos los dos, pero cuando escuché que le pedían nafta para la moto me vine corriendo hacia adentro de la casa porque sabía que no eran buenos esos muchachos. Cerré la puerta y cuando escuché el tiro pensé ‘me lo mataron..` y empecé a gritar como una loca porque no sabía con qué defenderme".
Mónica sintió que le volvía el alma al cuerpo cuando lo vio a Ramón forcejeando con uno de los delincuentes para que no entraran a la casa. "Lo ayudé a cerrar la puerta. Uno gritaba ‘matalos, matalos’, así que yo me agaché y lo empujé a Ramón. Los tiros en la puerta están a la altura de la cabeza y del pecho, si no me agachaba me mataban. En ese forcejeo para trabar la puerta siento que me pegan el tiro en la pierna. Le dije a Ramón: "me balearon porque me duele’. Enseguida vimos la sangre. A los dos nos pegaron en la misma pierna, a mí del lado de afuera y a él del lado de adentro".
Tanto Mónica como Ramón agradecieron las demostraciones de afecto y fundamentalmente la colaboración de la Comuna de Ataliva, que se encargó de ofrecer asistencia médica permanente, tanto para las primeras atenciones como para las curaciones que requieren las heridas recibidas.
"No eran gente conocida ni de acá. Ahora, repasando lo ocurrido, me sorprende que no me hayan agarrado afuera. Lo que pasó fue cuando salió él", dice Mónica.
Ramón admite que "se nos cruzaron muchas cosas en la cabeza, porque fue un momento muy horrible. Irnos no nos vamos a ir, porque en todos lados está igual, pero vamos a tomar todo tipo de recaudos. Vamos a poner un cerco con tejido, a reforzar las puertas y a tomar todas las precauciones necesarias. Y por supuesto a la primera sospecha llamaremos a la policía, que está cerca y puede venir rápido. La gente que viene a visitarnos con buenas intenciones golpea las manos".

La investigación

En tanto, todavía no hay resultados positivos sobre la investigación, aunque las fuentes consultadas indicaron que en el sistema de cámaras de videovigilancia que tiene instalada la Comuna de Ataliva se observan los desplazamientos de los sujetos, que como se sabe luego prolongaron su raid delictivo por la zona rural de Lehmann, donde atacaron otras dos viviendas a balazos.
(Fuente: Entrevista noticiero Canal 4 Sunchales)

Te puede interesar