Inseguridad(es)

Enfoques 10 de noviembre de 2018 Por
Es casi una obviedad afirmar que las cuestiones de seguridad/inseguridad son un tema de mayúscula preocupación social, preocupación que no distingue edades ni niveles socieconómicos, y que, por tanto, debe ser tratada objetiva y responsablemente. 
ENFOQUES

Por Tatiana Santori. No obstante, con este artículo no solo pretendemos referirnos a la inseguridad como un tema de agenda pública sino mas bien se intenta señalar que la principal causa de la inseguridad en nuestra ciudad es la tibieza con la que se viene trabajando el tema en el plano local.
Si bien la inseguridad no es un tema "nuevo", sí podemos afirmar que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Nada es casual. La falta de firmeza para tomar determinadas decisiones, la gran cantidad de postergaciones a la hora de generar los cambios necesarios, nos han arrastrado a este punto del que parece, es cada vez más difícil dar marcha atrás.

El asistencialismo

En una ciudad atender la cuestión social es clave y prioritaria, siempre y cuando sea entendida y abordada de manera integral y comprendiendo, fundamentalmente, la complejidad del contexto actual. Después de casi 3 décadas en el Gobierno de una ciudad, y con tantos cambios en un área que resulta fundamental para el desarrollo de una comunidad, es impensable que la conducción de estos destinos siga enfocada en profundizar políticas asistencialistas como único modo de gestionar. Las políticas públicas que promuevan el desarrollo de una sociedad, no deben centrarse en el mero reparto de recursos, sino que deben ser verdaderas herramientas que permitan el ascenso y la transformación social. Luego de casi 30 años, no ha habido hasta entonces ni revisiones ni evaluaciones y mucho menos cambios en este sentido, sino todo lo contrario: puesto que la pobreza crece, entonces se piden más recursos para brindar más ayuda social. Propiamente, un círculo vicioso muy difícil de erradicar.

Lavacoches. 10 años después

Luego de una década, aún sigue sin resolverse esta problemática. Las últimas discusiones datan del presente año, en donde nuevamente queda un proyecto de ordenanza durmiendo en los cajones del sexto piso.
Sin duda que la cuestión no es sencilla y amerita un debate complejo y responsable. Sin embargo, pareciera ser que el tema de los lavacoches no llega a resolverse dado que nadie está dispuesto a pagar los costos políticos que implicaría tomar una decisión. Sea la decisión que se tome, claramente habrá ganadores y perdedores. De eso se trata la política. Siempre. En todos los niveles y en todos los contextos.
No sos vos, soy yo

Casi como una novela romántica de la tarde, la pelea Pullaro Castellano renueva permanentemente los capítulos. En momentos donde los problemas de inseguridad en la ciudad se profundizan, los dos máximos responsables en esta materia siguen firmes en el capricho de continuar con la mala relación, a la que además, se suman declaraciones cruzadas de uno y otro lado, en una clara muestra de que los problemas políticos se tiñeron de cuestiones personales que los ponen cada vez en veredas opuestas. La pelea no es gratis para Rafaela porque los canales de diálogo se van cortando, al punto que Castellano solo entiende como interlocutor válido para dialogar sobre esta materia al gobernador Lifschitz, generando no solo un ruido en lo político sino una profunda dificultad para operativizar acciones.

La partidización de la problemática

Que se patean la pelota de un lado a otro, ya es moneda corriente. Que en la pública todos coinciden en "trabajar en conjunto" mientras que, puertas adentro cada uno lleva agua para su molino, también lo es. Sin embargo, lo que sigue pasando es que nadie quiere hacerse cargo de tomar una definición. Quizá incluso, para los más maquiavélicos, se podría decir que al Ejecutivo local le "sirve" en términos de utilidad política, encontrar a su enemigo en el Gobierno provincial, sobre todo en un escenario pre electoral. Quizá ahora esa misma lectura haga Cambiemos, aliado del oficialismo local en este sentido… Una alianza que huele a tufillo electoral.
Si la inseguridad es una problemática que nos preocupa a todos, las inseguridad(es) propias de cada uno de nuestros representantes, deberían preocuparnos aún más, porque, en definitiva, son las que nos han llevado hasta este lugar. Hay temas que no por viejos, dejan de estar en agenda. El del lavacoches es un mero ejemplo. No por barrer la mugre bajo la alfombra ésta desaparece, sino muy por el contrario. Así entonces, los rafaelinos estamos pagando las consecuencias de años de indefiniciones, de años en los que la inseguridad, la propia de cada uno de quienes condujeron y conducen los destinos de la ciudad, empieza a pasarnos factura.
Hoy el contexto está cambiando y exige la toma de posiciones claras para dirimir los conflictos que son inherentes a toda sociedad. La tibieza ya no puede definir una forma de hacer política, porque las verdaderas decisiones se toman sabiendo que necesariamente habrá ganadores y perdedores. El gris, el ni, lo tibio nos conducen a la no resolución de los conflictos y hoy, más que nunca, es tiempo de poder resolverlos.

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