Coninagro presentó un nuevo informe lechero

Agro 08 de noviembre de 2018 Por
La mayoría de los productores vienen atravesando una prolongada crisis, que continúa agravándose año a año. En nuestra Provincia sigue estando la mayor cantidad de tambos: 3.680 unidades productivas, el 34,3% del total, que perdieron este año en promedio entre 10 y 20 centavos por litro producido.
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La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) presentó un nuevo informe técnico sobre economías regionales, en este caso referido a la lechería, donde expresa los inconvenientes cada vez más preocupantes que expresa el sector. En el mismo analiza las diferentes variables de la actividad, incluso aspectos como el consumo interno y la comercialización al exterior. A continuación los principales alcances del estudio.
Producción: Poco más de 10 mil tambos son los que generan la producción de leche en Argentina (10.731 unidades productivas, sep-18). En el último año, la reducción de tambos es muy significativa: un promedio mayor a un tambo por día. En último quinquenio, la reducción de tambos se da a una tasa del 2,3% anual, y la cantidad de vacas disminuye a una tasa del 7,2% anual, totalizando actualmente 1.584.962 vacas.
Sin embargo, a pesar de la crisis que atraviesa el sector, la producción por tambo se incrementa paulatinamente, considerando el tambo promedio argentino, la producción de leche alcanza en 2018 los 2.700 litros de leche diarios, un 10% adicional al año anterior (en la última década 2008-2018 promedia un 2% de aumento).
Según el INTA el tambo medio argentino utiliza 4,3 EH (equivalente hombre, con 2400 horas/año de trabajo) de los cuales el 40% son mano de obra familiar. Se ordeña unas 180 vacas de las cuales se obtienen unos 2.700 litros diarios de leche.
La producción nacional se ubica levemente por encima de los 10 mil millones de litros anuales, cifras similares al inicio de este siglo. Considerando que el entorno político sectorial y económico no ha sido de lo más bondadoso en la última década, y al ser un sistema de producción altamente complejo y de alta inversión, se puede inferir algunos de los motivos del no crecimiento de la lechería Argentina.
Segmentos de Productores: La producción de leche en Argentina se encuentra distribuida en una gran diversidad de tipos de productores, sus características principales son: la escala de producción, la tenencia de la tierra, la mano de obra familiar y/o contratada, el sistema de alimentación (base pastoril y/o concentrados), la tecnificación en el sistema de ordeñe, la producción por vaca, entre otros.
Considerando el tamaño de los tambos en función de los litros de leche obtenidos diariamente la producción se concentra año a año en los establecimientos de mayor escala, actualmente los considerados mega (unos 360 tambos) producen más de 15 mil litros diarios, aproximadamente el 20% de la producción total, mientras que en el otro extremo los segmentos familiares y pequeños suman en conjunto menos del 20% con un total de 5.800 tambos, menos de mil litros diarios por productor.
Distribución geográfica: La producción láctea argentina se distribuye principalmente en cuencas lecheras ubicadas en la región pampeana donde se localizan tanto los tambos como la mayoría de las industrias lácteas.
La provincia de Santa Fe presenta la mayor cantidad de tambos (3.680 unidades productivas, el 34,3% del total), Córdoba lo supera en producción, debido a que cuenta con tambos de un mayor tamaño tanto en número de vacas como en producción individual. En tercer y cuarto lugar se encuentran las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos respectivamente.
Otras zonas productoras con localizaciones puntuales se den en las provincias de Salta, Tucumán, Santiago del Estero y La Pampa.
Consumo Interno: El consumo interno de lácteos es el principal destino de la producción, destinando un 85% del total al mercado interno.
Con algunos altibajos el consumo se ha mantenido en torno a los 200 litros equivalente leche por habitante y por año en la última década, algo por debajo del final de los ’90 y por encima de los primeros años del 2000.
Se observa una leve tendencia decreciente en el consumo total de lácteos, debido al estancamiento de la producción que no alcanza a cubrir el aumento de la población.
El consumidor argentino promedio demanda, en litros equivalentes, más del 55% en quesos, un 20% en leche fluida (aproximadamente 40 litros anuales), un 7% en leche en polvo y el resto otros productos lácteos.
Comercio Exterior: Las ventas al mundo de productos lácteos argentinos han ido disminuyendo en los últimos años, desde los 3.000 millones de litros equivalente leche en 2013 a unos 1.500 millones en 2017 (representando este último año un 15% de la producción). En lo que va de 2018 se ha logrado un incremento de las ventas externas lo que podría revertir la tendencia negativa de los últimos años.
Los principales destinos de la exportación de lácteos son Brasil y Argelia (75% del total), en segundo lugar se encuentran Rusia y Chile, y como terceros destinos Paraguay y China.
La leche entera en polvo es el primer producto exportado por Argentina, con el 50% del monto total de exportaciones, el queso mozzarella es el segundo producto en importancia con el 15%, posteriormente y de menor participación le siguen, lactosuero, quesos de pasta dura y quesos de pasta semidura.
Precios: Durante el último año el productor lechero viene percibiendo un precio por la leche producida muy por debajo del promedio cobrado en los últimos años, en moneda constante (sept-18). Aunque en los últimos meses el precio se ha recuperado, viene corriendo detrás de la inflación. En términos de precio en dólares, actualmente la leche se paga 20 centavos de dólar, cuando el promedio de los últimos 5 años es cercano a los 40 centavos, siendo una baja muy significativa.
El precio de la leche al consumidor es uno de los bienes que menos ha mostrado aumentos en el último año: registrando una suba del 17% versus 40% de Inflación Minorista (INDEC).
Costos: En la producción la alimentación es el principal componente de los costos (+50%) en la producción de leche, dentro de este rubro, y considerando el modelo analizado el balanceado concentrado representa el 60% del total de los costos de alimentación.
El segundo ítem en importancia pertenece a los costos de hacienda, los cuales corresponden a los egresos vinculados con la reposición de vaquillonas, las cuales se deben recriar para lograr las futuras vacas y mantener el rodeo, ya que todos los años se descarta un 20% de las vacas totales.
El siguiente rubro en los costos de un tambo es la Estructura, Administración e Impuestos, vinculados con la conservación de las mejoras, los gastos de movilidad, el asesoramiento técnico y contable, impuestos provinciales y tasas municipales, entre otros. Los demás costos, como personal, sanidad, amortización de mejoras, y varios completan los costos del tambo. En este mes, y para este caso modelo, los costos son superiores al ingreso, arrojando un resultado negativo. A este análisis además hay que adicionarle: el costo de oportunidad de las vacas, las instalaciones y la tierra (o arrendamiento en caso que no fuera campo propio); y el costo financiero del capital circulante.
Costo, precio y resultado de producción: La actividad producción de leche atraviesa un periodo negativo que se prolonga en el tiempo.
Para el caso modelo de escala media, ubicado en la región centro de Santa Fe durante lo que va del año 2018 se pierde entre 10 y 20 centavos de peso por cada litro producido.
Esta situación se agrava día a día porque se va acumulando deuda tomada para pasar este período que no termina de culminar.


Conclusiones


• La mayoría de los productores vienen atravesando una prolongada crisis, que continúa agravándose año a año.
• Situación de aumento de costos mayores al aumento del precio de la leche, resultados negativos y tasas de financiamiento impagables.
• Las consecuencias obligan al cierre de tambos, faena de vacas en producción, abandono de la actividad y desaparición de empleos.
• La producción se mantiene en los pisos mínimos, los mayores productores son los que están sosteniendo el volumen concentrando aún más la actividad.
• El mayor consumo de lácteos en Argentina es en forma de queso, consumo que en períodos de crisis la demanda interna se resiente principalmente.
• El mercado interno presenta caídas en el volumen de ventas en la mayoría de los productos lácteos.
• Es preocupante que las mayores caídas en las ventas se están dando en leche fluida y leche en polvo, siendo que la leche al consumidor ha subido mucho menos que la inflación.
• Para el caso de un tambo sobre campo alquilado que financie parte del gasto operativo, la situación es terminal.

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