Perder el miedo a insertarse en "un mundo de hombres"

Locales 21 de agosto de 2018 Por
La emprendedora local compartió un panel en UCES junto a Margarita Stolbizer y Alicia Ciciliani, con las que evaluó cómo fueron los primeros pasos en el mundo empresarial y de negocios hace muchos años, cuando las diferencias de género eran intimidantes. La necesidad de aprovechar las oportunidades, de no claudicar ante las dificultades y de potenciar las nuevas herramientas disponibles.
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Rita Lehmann, durante su exposición, junto a las dirigentes políticas. - Foto: D. Camusso

(Ezequiel Barberis). Con el mismísimo rector Dr. Gastón O’Donnell como moderador, UCES organizó la semana pasada un destacado panel para debatir sobre la participación de la mujer en los procesos institucionales y productivos, y su integración en los espacios socioeconómicos de nuestro país.
Allí, las invitadas de lujo fueron tres: la abogada Margarita Stolbizer (dirigente política, excandidata a la presidencia de la Nación, exdiputada nacional y actual titular del Partido GEN), la contadora pública nacional Alicia Ciciliani (exdiputada nacional durante dos períodos por Santa Fe y hoy ministra de Producción de la Provincia) y la emprendedora local Rita Lehmann (diseñadora, titular del comercio de lencería que lleva su nombre).
Por su trascendencia política, los flashes se fueron rápidamente con las dos primeras. Sin embargo, a nadie pasó desapercibida la exposición de Rita, quien en una entrevista con el ciclo ‘Nada Personal’ (Radio Universidad, FM 97.3) ahondó sobre algunos de los conceptos.
- ¿Qué valor le das a esta posibilidad de compartir un panel con Stolbizer y Ciciliani?
- Este tipo de actividades me genera mucha responsabilidad, sobre todo de dejar un mensaje que realmente le llegue a la gente. Porque la intención de contar mi trayectoria es que les sirva de ejemplo a otras personas. Principalmente a las mujeres, que todavía hoy sienten que no tienen un lugar como merecen, pero deben saber que ser mujer 25 años atrás, cuando yo empecé, era mucho más complicado.
- ¿Y cómo lo lograste?
- Yo trataba de mirar mucho y de aprender. Esa era mi intención, más que insertarme de lleno a dar opiniones. Y así fue como me abrí caminos. Obviamente que aquel que decide ‘hacer’ es quien se expone a pasar buenos y malos momentos, pero gracias a Dios puedo contar que esos buenos momentos que me ha dado toda mi trayectoria, han ayudado a borrar los feos.
- Hablás de perder el miedo, ¿cómo se consigue eso?
- En mi caso fue por necesidad. La necesidad hace que pierdas miedo, aun estando sola en ese proceso de ir abriéndote caminos. El respeto y el agradecimiento fueron otros dos factores importantes. Porque cuando pedía ayuda y me la brindaban, trataba de aprovecharla al máximo.
- ¿Lo pensabas, o era algo inherente a vos?
- Me salió por naturaleza, por la gran necesidad de salir adelante. Mi vida siempre estuvo relacionada con lo textil: tengo 63 años, 50 de los cuales estuve ‘entre costuras’. 25 años me dediqué a ser modista, pero tuve la desgracia de pasar un accidente muy feo, cuando se me incendia mi casa, y quedé en la nada misma apenas en segundos. Fue ahí donde tuve que tomar decisiones: o seguía haciendo lo que venía desarrollando, o encaraba un desafío distinto. Y me incliné por esto último. No voy a decir que no genera incertidumbre, porque es un cambio grande, pero siempre traté de no tener miedo.
- ¿Tuviste motores impulsores para conseguirlo?
- La vorágine del día a día, y esa intención de crecer y salir adelante fueron mis motores. Así también vas perdiendo los miedos. La incertidumbre nunca desaparece, pero cuando hay mucha fuerza para ayudar a la suerte, esa incertidumbre se va amenguando. El miedo es al riesgo, pero el que no arriesga no gana. Así fue caminando y andando, cada vez un poquito más. Eso llevó a que no tenga, por suerte, problemas de insertarme en un mundo de hombres, tanto en el mundo laboral-empresarial como en materia gremial.
- Respecto de esto último, ¿de qué forma fueron los primeros pasos?
- Tuve oportunidad de ser convocada a participar de la gremial empresaria, entre 1995 y 1997 en la Cámara de Comercio Exterior. En aquella oportunidad, de las doce personas que componían la Comisión Directiva, solamente éramos tres mujeres. Pero nos daban un lugar muy importante, tal es así que en su momento me nombraron Delegada en la CERA (Cámara de Exportadores de la República Argentina), donde aprendí mucho.
- ¿En qué otras cosas creés que hay diferencias hoy?
- Hoy los emprendedores tienen muchos más elementos y muchas más herramientas a disposición para crecer. Cuando nosotros empezamos, Internet era un ‘cuco’, y hoy mi nieta de cuatro años lo maneja mejor que yo. Hay muchas más posibilidades que deben aprovecharlas, sobre todo las mujeres.
- ¿Qué es Rita Lehmann hoy?
- Sigo vigente, aunque no crean (risas). Me encanta lo que hago, estoy siempre tratando de aggiornarme y estar vigente, sin detenerme en el tiempo. Tuve la gran posibilidad de entrar a la televisión argentina, un mundo al que pocos tienen acceso, sobre todo en tiempos donde era muy difícil llegar -entre el 94 y el 95-. Era un programa que yo miraba, y en el que soñaba estar. Y como dicen los que saben, hay que desear algo con fuerza, porque en algún momento te llega. A mí me llegó, y se transformó en ‘mi todo’, porque me insertó en otro mundo que estaba totalmente lejano a mí. Y me permitió abrir muchas puertas, que me encargué de sostener abiertas hasta el día de hoy, con personas que son iguales a nosotros, solo que tienen acceso a una pantalla, lo que les da mayor importancia. Hoy sigo fabricando y comercializando, todo en un mismo lugar junto a mi casa. Aunque dejé de tener la venta directa, que tenía cuando empecé. Tuve una sucursal en Buenos Aires, pero es muy difícil mantener todo, por los altos costos que tiene el mercado. Entonces decidí ‘achicar’ la estructura a un nivel que sí puedo sostener sola, sin tener problemas ni endeudarme.
- ¿Es necesario ir girando hacia una "especialidad"?
- Puede ser. La especialidad, para mi vigencia, es un nicho que me sirve y le sirve a la gente: las tallas. Hay muchos problemas para esas personas que pasan de los tradicionales 90-60-90 no consiguen talles, por lo cual nosotros decidimos hacerles a aquellas mujeres que sobrepasan esos números, lo mismo que usa el resto. Sin dejar de tener el ‘toque’ especial.

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