Macri se imagina “voto a voto” con el kirchnerismo y endurece el discurso por la polarización

Nacionales 14 de julio de 2019 Por
El presidente Mauricio Macri se ilusiona con que el dólar siga planchado entre 40 y 44 pesos y que las medidas pro-consumo inclinen a su favor la balanza de los votantes de clase media enojados (indecisos) por la crisis económica.
Mauricio_Macri-1-700x394

A24.com - Macri se imagina peleando “voto a voto” con el kirchnerismo en las PASO del 11 de agosto y por eso, endureció el discurso anti K para extremar la polarización; la provincia de Buenos Aires será la madre de todas las batallas por tratarse del mayor distrito electoral que concentra el 37 % del electorado de todo el país.

El segundo distrito al que apela el Gobierno es Córdoba, por representar el 10% del total de electores nacionales; es el que le dio el empujón a Macri para llegar al poder en 2015. Por eso, la fórmula Macri-Pichetto se mostró allí en la primer semana de campaña y seguramente la visitará varias veces antes de las elecciones.

El Gobierno busca demostrar ahora -a un mes de las PASO- que quedó lejos la encuesta que daba a Macri perdiendo por 9 puntos en un balotaje contra Cristina Kirchner (aún Alberto Fernández no era candidato). Aquel mal pronóstico generó en abril una fuerte corrida cambiaria, caída de las acciones argentinas en los mercados y ponían en duda las posibilidades de reelección de Macri.

“Claramente vemos un escenario mucho más polarizado y parejo, que el de hace 3 meses atrás”, dijo a A24.com una alta fuente de Casa Rosada tras el lanzamiento de la fórmula Macri-Pichetto en el plenario de la nueva alianza Juntos por el Cambio en Parque Norte .

Las nuevas encuestas

En Casa Rosada aseguran que desde que eligió a Pichetto como vice, Macri dejó de caer en las encuestas -en abril había tocado un piso del 24%- y comenzó a acercarse, con diferencias que varían -según cada encuesta- entre centésimas de punto a unos 3% a 5%. Está dentro de lo que se conoce como margen de error o empate técnico, aunque todas lo ubican por debajo de la fórmula kirchnerista.

No obstante, la definición hoy es incierta, por eso acuñan la frase: “La pelea será voto a voto”.

Muy lejos, con 6 puntos como mínimo y 8 como máximo ubican a la fórmula encabezada por Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey; la tercer opción antigrieta.

Según los mismos sondeos que maneja el Gobierno, los indecisos rondarían entre 10% y 14%, mientras que se mantiene entre el 3% y 4% el derechista Espert; la izquierda, con Del Caño a la cabeza tiene entre 1% y 4% de intención de voto .

Campaña del miedo

En este escenario, el objetivo de la Casa Rosada es desdibujar a las terceras opciones electorales que por derecha y por el centro, le restan votos a Macri cooptando la intención de la clase media “indecisa” y enojada con el Gobierno.

Por eso, el oficialismo comenzó la campaña con un duro discurso anti K para profundizar la grietaque los lleva al camino de la polarización extrema.

La nueva estrategia fue transmitida a todos los candidatos de Juntos por el Cambio el miércoles en Parque Norte. Será impulsar la dicotomía entre “dos modelos”: el de Macri y el de Cristina; la llevará la fórmula presidencial a todos los actos en cada provincia.

El eje será, como ya lo dijeron Peña y Pichetto, impulsar el miedo al "riesgo político" de  un triunfo kirchnerista, agitando los fantasmas de un regreso al cepo cambiario y de los métodos de un gobierno "autoritario" y “corrupto”, en referencia a Cristina Kirchner.

El gobierno de Macri se presenta como la contracara: democrático, con una economía abierta al mundo y con el acuerdo de libre comercio Mercosur-UE como promesa de desarrollo. Ahora, ya no oculta la política de ajuste neoliberal con las reformas laboral, previsional y tributarias en la agenda del próximo Congreso en caso de lograr la reelección.

El discurso anti K y la madre de todas las batallas

Aunque el crecimiento de Macri está condicionado a que no se desmadren las variables económicas, en Casa Rosada descartan que entre los sectores más empobrecidos de la sociedad vayan a votar la fórmula oficialista. Por eso, admiten la polarización como algo irreversible.

Marcos Peña, Rogelio Frigerio y Jaime Durán Barba como los principales estrategas, bajaron línea al resto de los candidatos para que salgan a “pelear voto a voto”. Para eso, pusieron como objetivo principal, intentar retener con Vidal la provincia de Buenos Aires.

A eso responde el endurecimiento del discurso de esta semana contra el kirchnerismo y los gremialistas como Moyano, en el bastión electoral donde el peronismo es más fuerte y donde la Casa Rosada teme una derrota de la gobernación que pueda hacer diferencia a favor del kirchnerismo a nivel nacional.

Pichetto y Larreta fueron los encargados de apuntar directo a Cristina Kirchner. El compañero de fórmula de Macri dijo querer “debatir” con la ex presidenta, después de que Rodríguez Larreta lanzara como chicana desde Parque Norte: “A Cristina todavía la tienen escondida”.

Vidal fue contra su rival Axel Kicillof y advirtió que, si en la provincia gana el ex ministro de Economía, “La Cámpora de Máximo Kirchner va a ser gobierno en 2023”. Quizás, un reconocimiento de que perder la mayor provincia electoral, significaría para el macrismo, perder la presidencia.

Sospechas por el escrutinio electoral

Un tema que promete fuerte debate con la oposición es la denuncia sobre presuntas fallas en el sistema de escrutinio provisorio que contrató el Gobierno para hacer el recuento provisorio en las PASO.

Desde el peronismo denunciaron fallas en la prueba del sistema informático y reclamaron volver a utilizar el viejo sistema de actas impresas y trasladadas en las urnas hasta el centro de cómputos.

Desde Casa Rosada relativizaron esas denuncias y atribuyeron a que “saben que pierden y quieren imponer el debate sobre presunto fraude”. La próxima prueba será el 29 de julio.

La discusión sigue abierta, la campaña ya largó y promete ser "a todo o nada", o “voto a voto”. La clave, la vuelven a tener “los indecisos”.
 

Te puede interesar