La justicia injusta

La otra mirada 08 de julio de 2019 Por
La utilización del VAR en la Copa América que finalizó ayer dejó una enorme polémica sobre su utilidad. Sin embargo el problema no es el sistema sino quiénes deben ponerlo en práctica. Jueces que tienen la misma diversidad de criterio para sancionar en vivo que por la tele.

"Si el fútbol es un deporte continuo, no puedes situar una cámara, y en una jugada conflictiva, pedir que nadie se mueva, reunirte en la banda, ver las imágenes, deliberar, tomar una decisión y luego decir: ‘Venga, ya está, podemos continuar’, como ocurre en algunos deportes de los EE.UU. No puede ser. Esto no tiene sentido". La frase bien podría ser de hoy, del minuto siguiente al final del partido entre Brasil y Argentina o entre Perú y Uruguay o tantos otros de esta Copa América que ayer terminó. Pero no, la dice Johan Cruyff, la leyenda holandesa, en su libro Me gusta el fútbol, editado por primera vez en 2002. Al menos 17 años más tarde, es de extrema vigencia.
El fútbol se ha caracterizado, históricamente, por ser el deporte más popular y conservador del mundo. Durante décadas, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) se opuso a la utilización de la tecnología para respaldar a los árbitros, cosa que ocurre cada vez con mayor fuerza en otros deportes. "Confiaremos en las personas y aceptaremos los errores, porque el fútbol es pasión, el fútbol es emoción, el fútbol tiene un toque humano", decía el expresidente Joseph Blatter, en la previa del Mundial de Corea-Japón, a comienzo de siglo. El mismo hombre que sonreía al escuchar una frase que todos los dirigentes del futbol mundial tomaban como propia: "Si hay polémica mejor, porque así se habla de fútbol, y eso nos sirve para seguir potenciándolo". A ninguno de ellos les importaba la justicia. Sin embargo, todo parece estar cambiando. La pregunta es, si está cambiando para bien o para mal.
Las famosas 17 reglas del fútbol tienen su origen en el Código Cambridge de 1863, y no hay grandes diferencias entre lo que se acordó allí y lo que hemos visto en los siguientes 156 años. Los grandes detractores del sistema VAR consideran el uso de esta tecnología un atentado a esos sencillos principios. Sin embargo, el fútbol no es igual que en sus inicios porque los avances tecnológicos siempre han estado presentes, tanto para los jugadores como para los jueces. Desde cambios en la pelota, que dejó de tener costuras visibles y válvula exterior gracias a un invento cordobés, y luego se hizo impermeable desde el Mundial de España 82. O en la vestimenta. Antes de 1952 los arqueros no usaban guantes, los botines eran zapatos pesados y molestos, y las camisetas y pantaloncitos toda una carga tanto para futbolistas como para los árbitros. En el mundial de Estados Unidos de 1994 los jueces abandonaron el negro para comenzar a vestirse con ropa de colores, y la comunicación entre el árbitro principal y sus asistentes se hizo directa mediante los intercomunicadores, implantados por la FIFA en la Copa del Mundo de 2006. Los carteles electrónicos con el descuento del tiempo reglamentario se impusieron en 2004 (antes el árbitro no tenía obligación de mostrar cuánto tiempo había decidido adicionar) y en 2008 comenzaron a utilizarse en Sudamérica los sprays para pintar rayas blancas temporales que faciliten situar la barrera en los tiros libres. En 2009 la UEFA estrenó los árbitros de área. Solo algunos ejemplos de una enorme cantidad de modificaciones reglamentarias.
Toda evolución es la lógica e imposible de resistir. Sin embargo, todos se ponían serios y evitaban las respuestas directas cuando se les preguntaba por una asistencia visual para los jueces, que cada vez estaban más desprotegidos ante el embate de la televisión, que muestra todo con varias cámaras y desde todos los ángulos. Hasta que en el Mundial de Brasil 2014 se usó la llamada tecnología de gol, que avisaba al árbitro si el balón rebasaba completamente la línea del arco. Fue ese el primer gran paso.
Desde que Gianni Infantino asumió como presidente de la FIFA, en febrero de 2016, tras la etapa de Joseph Blatter (1998-2015) y el breve interregno de Issa Hayatou (2015-2016), los cambios en el fútbol se han acelerado. Infantino, que nació en Suiza pero es hijo de italianos, se recibió de abogado, habla italiano, francés, alemán, inglés, español y árabe de forma fluida, está casado con una libanesa y tiene cuatro hijos, desde el año 2000 se especializó en el Centro Internacional de Estudios Deportivos de la Universidad de Neuchâtel, solo jugó al fútbol en los campitos, y jamás presidió ningún club, ni fue vice o miembro de una comisión. Es decir que llegó a la FIFA desde otro ámbito, y se nota. Considera que el fútbol debe modernizarse y valerse de la tecnología actual para depurarlo y evitar errores e injusticias arbitrales, lo que cambia aquel discurso del comienzo. Como cada vez que se producen cambios radicales, hay fuertes detractores y defensores.
El sistema VAR (Video Assistant Referees), hace que el árbitro ya no sea dueño absoluto de las sentencias, sino que puede ser ayudado por un grupo de colegas que están viendo el partido por televisión en una sala anexa al campo. Esta medida supone evitar los errores garrafales de percepción. Sin embargo, tal como se vio claramente en esta copa, atenta directamente contra el ritmo de juego. Claro que el problema más serio no es este sino la falta de un criterio rígido compartido por todos los jueces y sus autoridades. En estos días, y aún atendiendo lo que significó la polémica por un gol anulado a Uruguay ante Perú, el foco de discusión se ha trasladado a otro punto: no se debatió tanto lo que se sancionó, porque se sobreentiende que está analizado por más ojos, sino lo que no se revisó. Hubo partidos en donde se detuvo todo para que el juez decidiera si debía sacar o no una tarjeta amarilla, y una semifinal donde no se revisaron dos claras faltas que debieron sancionarse como penales.
El VAR no tiene que interferir en el juego, según una premisa fundacional del invento, establecida por los árbitros. Y el VAR no tiene que acallar la polémica, aseguramos periodistas y aficionados. La tecnología reduce los errores de los árbitros, y por ende minimiza la posibilidad de que existan injusticias, lo que está bien. Pero no elimina la bronca cotidiana sobre la interpretación de los penales o los milímetros de los fueras de juego. La paz nunca estallará en el fútbol. Se trata del condimento fundamental para vigorizarlo. Este juego es pura pasión, y a la pasión no se le puede deslindar una verdad inequívoca. En el fútbol hay muy pocas certezas, seguramente ahí radica su magia desde siempre. Pero una cosa son las discusiones por alguna interpretación y otra muy distinta la sospecha de la corrupción. Si el VAR ha conseguido evitar que los jugadores se agarren en cada tiro cruzado al área, puede conseguir otras cosas buenas. Pero el problema es que quienes lo usan parece que no han leído convenientemente el manual de instrucciones. Se ha dado un gran primer paso, pero habrá que perfeccionar su uso para que no caiga en desgracia. Mientras la copa América comienza a ser un recuerdo, toma fuerza una frase aún más antigua que la de Cruyff. "Un conjunto de cámaras que transmiten fútbol opera una selección de los hechos, enfoca ciertas acciones y omite otras (…) Interpreta, nos ofrece un partido visto por el director del programa más que un partido en sí". Umberto Eco (1932); de "La estrategia de la ilusión" (1999); "TV: la transparencia perdida".

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