Acuerdo con UE: "Implica promover un cambio estructural, profundo"

Locales 05 de julio de 2019 Por
Para el consultor rafaelino la Argentina debería limar las asimetrías existentes en el plano impositivo, de litigiosidad laboral e infraestructura como ejes básicos para que la relación Mercosur-Unión Europea sea de provecho.
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El pronóstico, ecuánime: "Ni la salvación (como pregona el oficialismo nacional), ni la primarización de la economía como proponen los detractores".


Continúan las repercusiones en los planos sectoriales, políticos, industriales, entre otros, siempre en relación con uno de los anuncios más relevantes de los últimos tiempos en materia de economía y relaciones internacionales: El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Este Diario a la vez, prosigue con su misión de informar, recabando a la vez aquellos puntos de vista de estudiosos en ramas vinculadas íntimamente, como el caso de las Finanzas, y en función de ello mantuvo una interesante entrevista con el CPN Maximiliano Tessio.
¿Cómo evalúa el acuerdo UE – Mercosur para nuestro país?
-Para un país que se propone crecer en base a la inversión y el comercio exterior, se trata de un evento sumamente favorable y coherente con este objetivo. En líneas generales implica la apertura de un mercado densamente poblado y de alto poder adquisitivo que, a su vez, es uno de los principales inversores extranjeros a nivel global.
-¿Qué significa un tratado de este tipo?
-Un acuerdo de libre comercio es una integración entre dos mercados que reduce barreras de entrada, baja aranceles y armoniza estándares no arancelarios (normas de calidad, normas técnicas) y crea instituciones para favorecer el intercambio.
-Para nuestro país: ¿Esto es más una oportunidad o una amenaza?
-Para una economía semicerrada como la nuestra, implica promover un cambio estructural, profundo. Una forma de ver el grado de apertura es relacionando lo que se vende al mundo versus lo que se produce (exportaciones / PBI) este cociente para la Argentina nos da un 14% (similar valor para las importaciones). El promedio de Latinoamérica da 24% y el promedio mundial 29%. Esto quiere decir que debemos hacer cambios importantes si nos disponemos a intercambiar de par a par con uno de los bloques más desarrollados del mundo. Digamos que se trata de una oportunidad desafiante que nos obliga de una buena vez sentarnos a discutir el desarrollo de mediano y largo plazo.
-¿Qué puntos comprendería esta agenda?
-Argentina más temprano que tarde debía encarar esta agenda. La firma del acuerdo si se quiere acelera los tiempos. Pero tiene que ver con: Reforma Impositiva, en nuestro país los impuestos al trabajo duplican el promedio de Latinoamérica por citar un ejemplo; Reforma Laboral, sobre todo en lo que hace en la alta litigiosidad de nuestro país , que afecta más que a nadie a las pymes; reformas de tipo mesoeconómicas que tienen que ver fundamentalmente con la logística, mejoras de rutas, vías, puertos y el funcionamiento de los mismos, se repite hasta el cansancio el ejemplo de que es más barato traer un conteiner desde Rotterdam hasta Buenos Aires que desde Salta, esto es parte fundamental de la falta de competitividad.
-¿Se puede hablar de ganadores y perdedores?
-El sector primario y el de manufacturas agrícolas van a reaccionar primero y de forma positiva, de esto no hay dudas. Pero no es por causa del acuerdo, sino que lo explica el mejor perfil exportador que éstos tienen, recordemos que ambos representan el 60% de lo que Argentina exporta. Para la mayoría de los productos englobados en este sector, se propone arancel 0 desde el momento de entrada en vigor del acuerdo. El sector industrial se presenta más desafiado, y como es más heterogéneo hay que estudiarlo minuciosamente, industria por industria, y para esto la letra chica del acuerdo que aún no se puso a disposición es imprescindible. De todos modos, ya se programa una eliminación escalonada de aranceles, de manera de ir salvaguardando la actividad de estas empresas.
-¿Cómo afectaría a los ciudadanos en general?
Debemos ser cautos, un acuerdo de este tipo no va a ser la salvación, pero tampoco el infierno con primarización de la economía y la consecuente pérdida de empleos como plantean sus detractores. Es un paso importante hacia el desarrollo económico sustentable, que nos permita dejar de vivir de crisis en crisis, para poder operar sobre el mediano y largo plazo.

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