Los productores de la región apuestan a semillas de ciclo más corto

Agro 13 de junio de 2019 Por
Lo dice el Sistema de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario. Se sostiene la intención de siembra, que es de 350 mil hectáreas.
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Lote de soja de segunda, con un escenario y dos realidades, tras los eventos climáticos que se registraron, en el centro del dpto Castellanos

La semana del 5 al 11 de junio en los doce departamentos del Centro-Norte de la provincia de Santa Fe estuvo marcada desde su comienzo por características de poca a baja nubosidad, horas de sol, porcentajes de humedad ambiente medios y con temperaturas diarias acorde a la época. Tales condiciones tuvieron una duración de 3 a 4 días, según zonas. Dicha ventana climática permitió y posibilitó que lentamente, en un principio, se retomaran las actividades con movimientos en el proceso de cosecha de soja de segunda y la siembra de trigo, para que posteriormente adquiera un muy buen ritmo y una ganancia de tiempo en estos dos procesos que venían complicados. A posteriori, cambiaron las condiciones climáticas, la inestabilidad se hizo presente, con altos porcentajes de humedad, período húmedo con lloviznas, nieblas, precipitaciones de baja intensidad que paralizaron los procesos mencionados.
Continuó en menor ritmo y cuantía el trabajo de aplicaciones de herbicidas, para un eficiente control de malezas, particularmente en los departamentos del sur, centro y parcialmente del norte
El informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro-Norte de la Provincia de Santa Fe, que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe sostiene que la región centro-norte de la provincia, presenta muy buena disponibilidad de agua útil en los primeros centímetros 00-20 de los suelos.
Dice además el SEA, que los perfiles cargados de agua, estarían transmitiendo tranquilidad y muy buenas perspectivas para el desarrollo seguro de siembra de campaña de cosecha fina, principalmente para el cultivo del trigo, que sería muy importante, según estimaciones.

La campaña triguera

Las condiciones climáticas caracterizadas por altos porcentajes de humedad y período húmedo con precipitaciones débiles, lloviznas, estuvieron frenando los últimos días el proceso de siembra, que durante 3 a 4 días se mantuvo a ritmo muy sostenido. Regulado por las condiciones edáficas, posición topográfica del lote, el cultivo antecesor y el tratamiento previo.
Los cultivares sembrados hasta la fecha, todos pertenecieron al ciclo largo, que entró en sus últimos días. El sector productivo comenzó a cambiar semillas de ciclo largo por variedades de ciclo intermedio y/o corto, como consecuencia de las condiciones climáticas que reinaron desde el inicio de la siembra.
Lo mencionado revirtió una situación, ya que durante años las variedades de ciclo largo fueron las que se sembraron en mayor proporción, hecho que no ocurría en la campaña 2019.
Esta particularidad en la siembra, no impactó en el ánimo del sector productivo y continuó sostenida la intención de siembra, que se estimó en unas 375.000 ha, con un incremento del orden del 4,5 a 5 % sobre el área sembrada en el período anterior.
Todos los cultivares implantados hasta la fecha han tenido una buena a muy buena germinación, logrando un muy buen stand de plantas por ha.

Soja tardía

Ante los 3 a 4 días, según zonas, de estabilidad climática y la posibilidad del ingreso a los campos, aumentó el movimiento de equipos y cosechadoras, avanzando el proceso de la cosecha, llegando al orden del 75 %. Representando aproximadamente unas 376.870 ha, con un adelanto de 19 puntos intersemanal y un retraso de 10 puntos, en comparación a la campaña pasada, para el mismo período.
A posteriori, condiciones de inestabilidad y un aumento de los porcentajes de humedad ambiente progresivo, incidieron en la recolección, quedando nuevamente paralizado el proceso.
Con lo cual, muchos productores continuaron ante la disyuntiva de la trilla o el abandono de la parcela, situación que continuaría hasta la finalización del ciclo, la misma estuvo y estaría condicionada por costos y valor del qq.
Los cultivares se encontraron en un 50 % estado bueno, con sectores o áreas muy buenas y lotes puntuales a excelentes, un 25 % en estado regular y el resto un 25 % en estado regular a malo, con impactos y consecuencias directas por los eventos climáticos sufridos. Los rendimientos promedios en el sur del área de estudio fluctuaron entre 28 – 30 qq/ha mínimos y máximos de 40 – 44 qq/ha, con lotes puntuales de 48 qq/ha.
Para el centro del área de estudio los rendimientos mínimos fluctuaron entre 14 – 16 – 20 qq/ha, los máximos entre 38 – 40 – 42 qq/ha, con lotes puntuales de 45 qq/ha y para el norte del área de estudio los rendimientos mínimos fluctuaron entre 8 – 12 – 15 qq/ha, los máximos entre 24 – 26 – 28 qq/ha, con lotes puntuales de 32 qq/ha.

Maíz tardío

Los cultivares con destino a grano comercial, continuaron su desarrollo sin inconvenientes y con un estado sanitario de bueno a muy bueno, con muy buena a excesiva disponibilidad de agua útil en los perfiles de los suelos, aunque la demanda por parte del cultivo fue disminuyendo.
Como consecuencia de las condiciones ambientales muy húmedas, los altos porcentajes de humedad ambiente y de grano, no hubo avances en el proceso de cosecha, el cual se iría retrasando hasta medianos o fines del invierno.

Algodón

En su comienzo la semana presentó cambios en la situación ambiental, permitiendo lentamente el ingreso a los lotes para la realización de las actividades retrasadas. Las principales tareas fueron la cosecha y aplicación de defoliantes.
Con el transcurso del tiempo, debido a las condiciones climáticas imperantes, los estados de los cultivos evidenciaron síntomas como: el rebrote del cultivo, caída de fibra y pudrición de bochas, que fue el común denominador en los lotes afectados por los eventos climáticos registrados, que fueron incrementando la superficie y repercutiendo en la pérdida de calidad, de rendimiento y aumentando los costos por defoliaciones reiteradas, en los lotes rebrotados.
Se recomienda la realización de aplicaciones de insecticidas en predios donde hubo presencia de picudos y donde se capturaron.
También sería fundamental y obligatorio la destrucción de los rastrojos de algodón, para evitar la reproducción del picudo.
Se recuerda que los rendimientos registrados fueron de valores mínimos de 14-16 qq/ha a máximos de 35-36 qq/ha. Los valores mínimos reflejaron los lotes afectados por las excesivas precipitaciones, así como también en lotes sembrados tardíamente.
En la zona Este algodonera, el avance de la recolección fue hasta la fecha de un 70 %.
En el área algodonera Oeste, con muy pocos cambios, solo en un pequeño sector, en algunos lotes se intentó reanudar el proceso de cosecha y muy lentamente se fue sumando hectáreas, el resto del área continuó reflejando lo descripto en informes anteriores, no cambiando las condiciones climáticas, se mantuvo la imposibilidad de la realización de actividades específicas.
La realidad muy compleja de por sí, sin actividades, pasó a pérdidas e inactividad, que con el transcurso de los días se fue acentuando y cierto porcentaje de lotes se abandonaron, dándose por perdido el cultivo y ciclo.
El proceso de cosecha logrado hasta la fecha fue del orden del 10 %, los rendimientos promedios mínimos fueron de 10 – 12 qq/ ha y los promedios máximos de 20/21 qq/ha, con partes de lotes puntuales de 25 – 26 qq/ha.

Sorgo granífero

La alternancia de las condiciones ambientales mencionadas, fueron las características que permitieron que se retomaran las actividades de cosecha en el comienzo del período y se detuvieran las mismas sobre el final.
Hasta la fecha el grado de avance fue del 70 % mostrando un retraso de 10 puntos porcentuales con respecto a la campaña pasada, en similar período.
Los rendimientos promedios oscilaron entre 45 – 48 – 50 qq/ha, con minímos de 30 – 32 qq/ha y máximos de 54 – 56 qq/ha, sin variación con los enunciados en un comienzo de la cosecha.
En general, el cultivo se mantuvo en buen estado.

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