Prisión preventiva por 60 días para el autor de un homicidio

Sucesos 12 de junio de 2019 Por
Así lo dispuso el juez Javier Bottero en el marco de una audiencia que se prolongó por dos horas y media y en la que el rugbier José María Williner, acusado de matar a su amigo Luciano Beninca, contó su versión de los hechos. Hubo una impecable intervención del Dr. Néstor Oroño, abogado defensor quien solicitó que el hecho sea considerado como un homicidio en legítima defensa o preterintencional. Cumplido el plazo y sin nuevas evidencias, se dispondría la libertad.
Audiencia Williner (Web)
La audiencia que presidió ayer el Juez Bottero duró dos horas y media. - CASTELLANOS

El juez Javier Bottero decretó la prisión preventiva por 60 días de José María Williner, imputado por la muerte de Luciano Beninca. Transcurrido ese plazo, Williner quedará libre sin perjuicio de la prosecución de la causa si antes, los fiscales Guillermo Loyola y Martín Castellano, no logran aportar otros elementos de prueba al legajo de investigación.
No se conocen todavía los fundamentos de la resolución del magistrado, pero se estima que podría cambiar la figura jurídica con la que fue imputado Williner: de homicidio simple con dolo eventual y lesiones graves dolosas en calidad de autor, podría variar a homicidio preterintencional u homicidio en legítima defensa, dos figuras que aliviarían notablemente la situación procesal del encartado.
El Dr. Néstor Oroño, abogado defensor de Williner, cargó las tintas sobre Guillermo Beninca, hermano de Luciano, pidiéndole al fiscal que lo impute por las lesiones que sufrió su cliente.

Testimonio

Según se desprendió de las evidencias y testimonios escuchados en la audiencia -inclusive el del propio Williner, quien hizo uso de su derecho a declarar y responder preguntas de su abogado-, el acusado y tres personas más -dos mujeres y un hombre, entre ellos la expareja de Luciano Beninca- se retiraron de un boliche en un Fiat Cinquecento. Pararon en la Texom de Roque Sáenz Peña y Mitre, donde Williner compró cervezas, y enfilaron hacia el departamento de M. Y, la expareja de Luciano Beninca. Fue Guillermo Beninca el que vio que el grupo se retiraba y decidió seguirlos, en la convicción de que el "Pelado" Williner quería mantener relaciones con la exnovia de su hermano. "Éramos amigos, jugábamos juntos al rugby, yo iba a su departamento, él iba a mi casa, íbamos a su rancho en la costa, yo no quería salir con su exnovia, soy fiel a mis amigos. Yo estaba interesado en Y. (la amiga de MY), una chica que me presentó MY y de la que ni conocía el apellido. Pegamos onda y Luciano sabía que yo quería ir con ella, no con su exnovia", contó Williner.
Detalles al margen, luego de seguirlos Guillermo llamó a Luciano y éste, ofuscado, llegó al complejo de departamentos de calle Belgrano donde se desató el drama. "Para el fiscal Loyola, Williner bajó al palier del edificio decidido a pelear y por eso rompió la puerta -estaba cerrada-, pero el acusado negó enfáticamente ese dato: según señaló, fue Luciano Beninca el que le dio "una, dos, tres trompadas" al vidrio hasta que lo rompió. "Me manoteó y me tiró para afuera. Entre los dos empezaron a pegarme y yo tuve que defenderme".


Impecable defensa

Néstor Oroño, el defensor de José María Williner, construyó un inteligente contragolpe jurídico: durante más de una hora se dedicó a demoler la argumentación del Ministerio Público -Loyola estuvo acompañado por el fiscal Martín Castellano- sobre la base de que los Beninca fueron a buscar a su defendido, que Williner bajó luego de haber sido "bombardeado" con audios de WhatsApp insultantes y desafiantes; que los Beninca actuaron movidos por un concepto "contracultural" -pretendiendo ejercer derechos sobre las relaciones que podían tener o dejar de tener una expareja de Luciano y su amiga- y que finalmente eran dos contra uno, siendo que Luciano era más grande físicamente y tenía igual preparación atlética que Williner.
"En el hecho hay dos testigos claves: un menor de 15 años que vio toda la escena de la pelea desde la vereda de su casa; y una mujer que también observó desde su lugar de residencia. Todos los testigos, incluidos los policías que llegaron a la escena en primer lugar, coincidieron en que Williner intentó ´revivir´ a la víctima con técnicas de RCP. "Jamás se me cruzó por la cabeza matar a alguien y menos a un amigo. El 'Tata' era mi amigo. Sólo me defendí porque en un momento pensé que me mataba", declaró, entre sollozos, el imputado.
"En primer lugar no entiendo el trato condescendiente que tiene el fiscal con Guillermo Beninca ya que si hoy estamos acá, es nada más y nada menos que por Guillermo Beninca", indicó el Dr. Oroño. Y agregó: "Insto al fiscal para que lo impute (a Beninca) por las lesiones dolosas que tiene mi cliente". Y más tarde dijo: "Para la fiscalía hay en este hecho dos mansos hermanos que no lo son (los Beninca) y un homicida que es mi cliente, sin tener en cuenta la naturaleza y gravedad del ataque de esos hermanos. Mi defendido fue increpado mediante mensajes por Guillermo; querían ir al departamento solamente para tomar justicia ante un 'traidor' que no tenía 'códigos'. Y ante ésto que hizo José María -se preguntó Oroño-, se defendió con lo único que tenía: sus puños".
"El resultado fue desgraciado" dijo el abogado, "pero mi cliente actuó en legítima defensa. Nadie tiene la obligación de soportar una agresión injusta" mencionó. Y agregó: "estamos en los momentos preeliminares de una investigación que debe profundizarse. Por ello entiendo que se cumplimentan todos los requerimientos de la legítima defensa y pido que su señoría actúe en consecuencia. O en su defecto que se contemple el homicidio preterintencional ya que éste sería un típico caso de manual. Aunque también podría analizarse un exceso en la legítima defensa. Con todo ésto queda claro que discrepo absolutamente con la posición de la fiscalía que pretende sea un homicidio con dolo eventual".
Finalmente dijo: "Mi defendido no tiene antecedentes condenatorios; no existe el riesgo procesal; tiene arraigo; por lo que rechazo la pretensión de la prisión preventiva y que la misma sea reemplazada por medidas alternativas".


Posición del Juez

Finalmente y como quedó dicho, el Juez de la IPP Javier Bottero, decidió aplicar una prisión preventiva por sesenta días tras lo cuál, si desde la Fiscalía no logran aportar otros elementos que hagan que el magistrado mantenga esa decisión, la misma será reemplazada por medidas alternativas como propuso el abogado defensor.
En este caso y por lo que puede observarse desde afuera, el Dr. Bottero tuvo en cuenta para llegar a ese resultado parcial, el hecho de que estamos ante un homicidio que nadie niega; que como consecuencia de ello hay una persona fallecida y otra con heridas de gravedad que permanece internada.
Y que ante este panorama resulta bastante complicado ordenar la libertad de un imputado, al menos en esta etapa primaria de la investigación. También que hay dos familias absolutamente consternadas por lo que sucedió. Más adelante será momento de determinar si efectivamente se está ante un homicidio simple con dolo eventual como pretenden los fiscales; o si la balanza se inclina hacia el homicidio en legítima defensa o el homicidio preterintencional como señala el defensor.
Por ello se entiende que la decisión del Juez Bottero no solo que se ajusta a derecho, sino que además muestra una racionalidad a la hora de tomar decisiones que debe ser tenida en cuenta.

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