Se sigue haciendo esperar

Editorial 12 de junio de 2019 Por
0028804699
- MinutoUno

El proyecto de ley de blanqueo laboral, para cuya sanción pareció existir consenso en un principio, ha quedado congelado en el Senado luego de que los representantes de la CGT dejaran a los senadores y al ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica , virtualmente plantados cuando se preveía su discusión en la Comisión de Legislación Laboral, algo más de un mes atrás.
Sin apoyo de la central sindical, el bloque del PJ no se muestra dispuesto a votar ningún proyecto que modifique normas laborales, por lo que se duda de que la iniciativa pueda ser tratada en lo que resta del año parlamentario y, mucho menos, en medio de la pugna electoral.
La Argentina sigue demorando la oportunidad de tener una legislación del trabajo moderna y flexible, que se adapte a los incesantes cambios a los que en los hechos están llevando las nuevas tecnologías, la robótica y la globalización. El espejo de Brasil, donde durante 2017 se aprobaron audaces cambios en las normas laborales, que elevaron los márgenes de libertad de contratación de trabajadores para aumentar la competitividad y atraer capitales, continúa estando muy lejos de la mirada de nuestra dirigencia política y sindical.
Más de una vez, el presidente Mauricio Macri ha cuestionado lo elevado de los costos laborales no salariales y de ciertos privilegios sindicales que encarecen las contrataciones de trabajadores, junto a una vil industria del juicio que avanza sobre la necesaria seguridad jurídica y desalienta la inversión productiva.
Sin embargo, poco se ha podido hacer para modificar un régimen con tantas asimetrías que hace que por cada mil pesos de salario de un trabajador, este reciba en promedio alrededor de 750 y su empleador termine aportando unos 1.500.
Mientras la legislación brasileña ha avanzado hacia un nuevo ordenamiento que ha hecho que los acuerdos individuales entre un trabajador y su empleador y los acuerdos por empresa prevalezcan sobre los convenios colectivos por actividad, la Argentina mantiene un sistema que no ha podido avanzar hacia una descentralización ni hacia una reducción de las pesadas cargas impositivas y sindicales. Esto provoca que nuestro país sea cada vez menos competitivo a nivel local, regional y global.
Esta situación está generando en los hechos que mientras el número de empleados registrados en el sector privado sigue disminuyendo en proporción con la población económicamente activa y en relación con el crecimiento vegetativo, crecen el empleo en negro o en gris, al igual que formas de contratación como las que surgen de aplicaciones para servicios de remises o del envío de comidas rápidas. Así, el sistema tiende a expulsar a los trabajadores en relación de dependencia por el alto costo que suponen no solo para quienes los emplean, sino para ellos mismos.
En este contexto, el proyecto de blanqueo propuesto desde el oficialismo, aun cuando no constituya la solución de fondo a nuestros problemas, al menos posibilitaría regularizar a un buen número de trabajadores no registrados.
El mecanismo proyectado propicia la condonación de deudas fiscales y de la seguridad social por todo trabajador que se halle total o parcialmente no registrado al momento de la promulgación de la ley. La iniciativa contempla que la condonación y el perdón no tendrán límites, pero si el empleador efectúa una denuncia parcial de los casos no registrados y se verifica que ha ocultado otros en fraude con la legislación, caducarían los beneficios del blanqueo y debería hacerse cargo de las multas, intereses y recargos por la totalidad de las sumas adeudadas.
El sistema propuesto también liberaría de las contribuciones de la seguridad social, con excepción de la obra social, por un plazo de dos años, a los trabajadores nuevos que se registren en ese lapso, apuntando a estimular las contrataciones. A juicio de especialistas, este beneficio debería extenderse a los trabajadores que sean blanqueados, para incentivar su regularización. Del mismo modo, debería buscarse alguna forma de premio a aquellos empleadores que durante años han actuado conforme a la ley y efectuado religiosamente los aportes y contribuciones por cada uno de sus empleados.
El empleo privado formal no ha crecido en los últimos años en la Argentina y se requerirán soluciones ingeniosas para incentivar la contratación de trabajadores en medio de la velocidad de los cambios tecnológicos.
La legislación laboral inflexible es una rémora que lejos de proteger al trabajador, dificultará el acceso al empleo formal. El país se debe desde hace mucho tiempo un exhaustivo y serio debate que nos permita avanzar hacia una política de Estado para el crecimiento, la producción y el empleo. Pero si no hay voluntad política tanto en el orden parlamentario como en el de los actores socioeconómicos, seguiremos desperdiciando tiempo y estando condenados a la falta de competitividad y al atraso.
[email protected]

Te puede interesar