Reestructurar para destruir

Locales 07 de junio de 2019 Por
Entre las muchas ¿ideas? que se escuchan entre la pléyade de candidatos a todos los puestos electivos en nuestra provincia, se ha hablado de "municipalizar" la policía provincial.
pagina 6

Ni más ni menos, que seguir descuartizando la institución, tarea que han encarado con furiosa enjundia cuanto funcionario político ha transitado los despachos y pasillos del ministerio de seguridad, obviamente por incompetencia o inoperancia.
Ahora a esta oprobiosa situación se agregan trasnochadas iniciativas de intendentes en ejercicio o aspirantes a ello, concejales en ejercicio desesperados por demostrar actividad que en realidad no desarrollaron ni desarrollan y aspirantes a legislar en municipios, de los que en muchos casos no conocen ni su idiosincrasia y hasta, ni su geografía… donde quieren y proponen "manejar la policía". O sea, hacer lo que no se ha logrado plenamente desde la mismísima organización jurídica de los estamentos superiores del manejo de la provincia.
Algo así que como el guarda del tren, pretenda la conducción de un vagón de una formación ferroviaria en la que una de sus ruedas no funciona como corresponde. En realidad lo que habría que hacer, es que el viejo y querido "maquinista" ponga en orden a los mecánicos, engrasadores y demás elementos para que el tren en su conjunto se conduzca armoniosamente por los rieles.
El viejo dicho de "zapatero a tus zapatos" es de meridiana claridad en esta situación. Solo profesionales con los conocimientos adecuados pueden conducir una institución como la policial, que por tratarse de una organización que ejerce la FUERZA que es potestad exclusiva y excluyente del Estado (provincial o nacional) para hacer reinar el "imperium" de la ley, requiere de unicidad en su ordenamiento normativo, verticalidad en la conducción política y operativa y por sobre todo la estructuración de un espíritu de cuerpo fundado en el profesionalismo al que conforma básicamente la tríada de: capacidad operativa, honestidad personal y de conjunto e irrestricta sujeción al ordenamiento legal vigente. Esto implica alejarse de caprichos (por decirlo suavemente) de los políticos de turno y por sobre todo gestar una auténtica política de Estado para el accionar policial.
La conducción de las organizaciones que portan armas y pueden ejercer legítimamente la violencia, que como ya expresáramos es propia de los Estados, ya sean Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad o Fuerzas policiales, se rigen por varios principios. Algunos particulares de las organizaciones y otros que les son generales. Uno de aplicación a todas las organizaciones y que en realidad es una directriz con fuerza de columna, es el que habla de "conducción centralizada y ejecución descentralizada". En el accionar policial, esto tiene plena aplicación en los distintos órganos de la policía, simplemente porque la policía actúa constantemente, y cuanto más se desciende en la pirámide organizacional, más se mueve. El policía que está en la calle, está en la base de esa pirámide. El que conduce la patrulla, DECIDE EN EL TERRENO y puede decidir bien o puede decidir como en San Miguel del Monte.
En este punto creo que es legítimo que nos preguntemos con una mano en el corazón: ¿Están capacitados nuestros Intendentes, jefes comunales, etc para conducir una fuerza tan compleja y con tanta responsabilidad como la policial? Sin ninguna duda es un NO rotundo.
¿Se está conduciendo adecuadamente la fuerza policial en nuestra provincia para que esté al servicio del orden público? También debemos decir que NO. Pero esta es otra temática de extrema complejidad, que seguramente no se soluciona desmembrando la institución sino haciéndola eficiente, o sea hacerla ser lo que nunca debió dejar de ser.

Te puede interesar