Cuatro años de prisión para un sunchalense acusado de peculado

Sucesos 06 de junio de 2019 Por
La sentencia que deberá ser de cumplimiento efectivo la pronunció el juez Alejandro Mognaschi. Hugo Acuña también fue inhabilitado a perpetuidad para ejercer cargos públicos. Será detenido en el momento de adquirir firmeza la condena.
juicio Acuña

Hugo Ricardo Acuña, un sunchalense de 63 años, fue condenado ayer a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, por un hecho cometido en 2016 en perjuicio del SAMCo de Sunchales, Hospital "Dr. Almicar Gorosito". Así lo resolvió el juez Alejandro Mognaschi en el marco de un juicio oral y público que finalizó ayer en los tribunales de nuestra ciudad. Acuña fue condenado como autor penalmente responsable de los delitos de Malversación de caudales públicos agravado (peculado) en concurso real con malversación de caudales públicos simple.
Si bien desde Fiscalía se habían solicitado cinco años de prisión de ejecución efectiva, el juez Mognaschi resolvió condenar a Acuña a la pena de cuatro años. Además, dispuso la inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cargos públicos, una multa de $2.500, más accesorias legales y costas del proceso. La detención del condenado se producirá una vez quede firme la sentencia.
El fiscal que investigó el hecho es Martín Castellano, a cargo de la sección Criminalidad Económica y Compleja (SeCEC) de la Fiscalía Regional 5.

La investigación

El ilícito por el que fue condenado Acuña fue cometido en 2016, momento en el que se desempeñaba como funcionario público del SAMCo. "El sábado 28 de noviembre de 2015, la vecinal de un barrio sunchalense organizó un evento gastronómico cuya recaudación fue donada al SAMCo", explicó en su momento el fiscal. "El condenado -en su carácter de presidente de la Comisión Ejecutiva del efector de salud-, recibió la suma donada y no informó al Consejo de Administración ni a la Cooperadora acerca de lo 

acontecido, y tampoco lo depositó en el plazo previsto", relató. "En febrero de 2016, en ocasión en que las directoras técnicas del SAMCo solicitaron información y explicación de lo sucedido con este dinero, Acuña explicó que parte de la suma donada fue destinada al pago de gastos de la cena organizada por la vecinal del barrio", había detallado Castellano.
"El dinero recibido en concepto de esa donación permaneció en poder del imputado desde diciembre de 2015, y el 6 de abril de 2016 entregó parcialmente ese monto a la administradora del SAMCo, destinando una parte al pago de una deuda del hospital con un proveedor", manifestó. En tal sentido, agregó que "esa entrega parcial se produjo una vez que los hechos adquirieron repercusión pública".

Consideraciones finales

El representante del MPA aseveró que "si bien no conocemos los argumentos de la sentencia, entendemos que producto de la valoración integral y conjunta de las pruebas producidas durante el debate, el juez arribó a la conclusión de que Acuña separó de la esfera de la administración del SAMCo fondos públicos -en concepto de donación- que personalmente había recibido como presidente del ente, y le otorgó a parte de ese dinero un destino distinto al que estaba asignado".
También expresó que "quien asume de manera voluntaria y responsable la obligación de administrar, gestionar o manejar fondos públicos -en este caso un hospital público como ha sucedido con el condenado- debe observar en ese desarrollo de gestión una conducta sumamente transparente, prolija, ordenada y celosa sobre el origen, aplicación y rendición de esos fondos, más aún cuando se trata de fondos destinados a la salud pública". En tal sentido, agregó que "su conducta en el manejo irregular de fondos públicos de un SAMCo, como pasó en este caso, incidió de manera directa y negativa en la salud de los usuarios de dichos servicios".


"Strepitu fori"

(Por Nilo Peretto) La expresión latina del título que traducida significaría "estrépito en el foro", se aplica al caso de la divulgación de un hecho que se produce dada la magnitud del acontecimiento difundido. Ese término fue utilizado durante los alegatos de clausura, en dos oportunidades por el abogado de Hugo Acuña. En un momento determinado Beceyro dijo: "No nos contentamos con el 'Strepitu fori'. El Ministerio Público de la Acusación tuvo que ser la fuente para que en el (Diario) CASTELLANOS a través de Nilo Peretto apareciera una página entera. Malversación de caudales públicos; nombre del encartado, del reo..., de 61 años; se quedó con la plata... desapareció... como dicen las auditoras..."
Y más adelante agregó: "...no solamente hubo Strepitu fori, hubo la presión mediática...; yo me doy cuenta. Cuando vengo acá a una cautelar y tengo atrás al periodismo, preso. Se lo digo (al cliente?) vas preso..."
Con estas expresiones puede presumirse (aunque es solo eso, una presunción) que para el abogado Beceyro los magistrados de nuestra ciudad absuelven a los imputados si no está el periodismo en la sala; y lo condenan cuando sí asistimos a las mismas. Si ésto es así, estaríamos ante una visión al menos bastante particular del individuo y frente a una acusación muy grave dirigida a los jueces locales.
Por ello ayer, en la lectura del fallo que terminó condenando a Acuña, el juez Alejandro Mognaschi decidió enviar los audios y las imágenes de la audiencia de alegatos de clausura, al Tribunal de Ética del Colegio de Abogados de la Quinta Circunscripción Judicial para que el cuerpo colegiado analice la conducta del abogado defensor del condenado, Sergio Beceyro quien tuvo -al menos- expresiones poco felices respecto del accionar de jueces y fiscales.
En este punto y solamente para desmitificar ese pensamiento del abogado, simplemente traemos a colación una decisión adoptada por la Jueza Cristina Fortunato en abril de este año, cuando decidió -aún con la presencia en la sala de Nilo Peretto como periodista de Diario CASTELLANOS, que "El joven Leandro P. de 23 años, que estaba siendo juzgado acusado por el fiscal Guillermo Loyola como presunto autor de los delitos de Abuso de arma; Portación indebida de arma de fuego de guerra; y Tenencia indebida de arma de fuego de guerra, todo en concurso real, fuera absuelto de culpa y cargo, tal como lo había solicitado en los alegatos finales su abogado defensor, el Dr. Carlos Flores".
Lo precedente es solo una muestra de las que podríamos aportar en materia informativa que echaría por tierra la temeraria hipótesis del letrado (que además es hijo de alguien que fue un gran periodista). Por lo demás solo puedo aseverar que respecto de los señalamientos del abogado soy absolutamente inocente, al menos hasta que Beceyro pueda demostrar lo contrario. Será Justicia.

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