Lo mismo un burro que un gran profesor

Enfoques 17 de mayo de 2019 Por
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Por Alcides Castagno. El tipo se arrimó a la mesa donde su amigo abogado leía el diario y había terminado su café. -¿Qué me decís de los cosos estos de la corte que pidieron los papeles del juicio de Cristina y ahora no se puede hacer?
–¿Qué es lo que no se puede hacer? le pregunta el boga por encima de los anteojos
-El juicio. ¿A vos te parece? Cómo lo van a patear de esa manera!
–No sé, no conozco el expediente y el procedimiento me parece normal- y dio vuelta la página de Deportes.
–Pero no viste lo que dicen en la radio, en la televisión…?
El tipo se había sentado. Esperó que su amigo el abogado digiera la derrota de Racing.
-Yo hubiera armado el equipo de otra manera… Cuando cerró el diario optó por un camino más cotidiano.
–¿Cómo hubieras parado el equipo si sos el campeón y el otro un pirincho? Mirá la televisión, ellos con el resultado puesto te dan todas las soluciones del día después.
A esta altura, el tipo jugaba doblando una servilleta. Su amigo el abogado insistió
–Vos sabés hacer una paella?
–No, nunca hice.
–Te la sirven, si te gusta la comés si no la dejás, pero no le vas a explicar al cocinero cómo hacerla, le decís al mozo si te gustó o no.
Entonces el tipo se irguió en su silla.
–Yo te vine a preguntar por lo de la Corte, Cristina, el juicio y me salís con Racing y la paella, qué tiene que ver!
–De los tres temas sé solamente lo que me dicen. Nada más. Las operaciones mediáticas hacen el resto. Esto del juicio es un tema sensible, político, judicial, social, cultural, todo mezclado, un cóctel fantástico para mezclar en la sartén como la paella o pararlo en la cancha como Racing y ponerle un título que inspire miedo o placer, salpimentando a gusto.
-Si le creés a la Corte –sigue su amigo el boga- pensarás que está bien, que revisan para que no metan la pata hasta el cuadril y hagan el papelón después; si no le creés, pensarás que está todo arreglado para patear el tiempo y que siga pasando la impunidad.
Ya no son los tiempos en que la maestra tenía toda la verdad, el policía toda la razón y el juez era inapelable. "Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseaos". Los medios están en crisis de economía y veracidad, entonces hay que juzgar al juez, procesar al fiscal, expulsar al técnico y cantar que aquí está la Pampita idolatrada, la modelo que Tinelli nos legó.
Un botón de muestra: el jueves último una publicación de "perfil" amarillista tituló: El Papa se mete en la Interna Judicial. ¿Quién no va a querer saber cómo es eso? Y cuando la noticia se desarrolla resulta ser la crónica de una visita de magistrados judiciales argentinos que solicitaron hace semanas una audiencia con el Papa, charlaron con él sobre cuestiones de fondo, salieron contentos, no apareció ni Cristina ni Mauricio ni Ricardo, entonces la publicación tomó una porción del expediente Vialidad, le puso una cucharada de suposiciones, una taza de sensacionalismo, medio kilo de dudas y la metió en horno caliente. Más de uno se comió el título, pero no había cómo digerir el contenido.
Lilita Carrió, con postgrado en la utilización de medios, larga una denuncia resonante. Sabe que los tiempos de la justicia son como los laureles que supimos conseguir, entonces la gente y sus medios emiten un fallo anticipado. Por el otro lado, un juez, Ramos Padilla, y un fiscal, Stornelli, juegan su partido en una cancha embarrada "y en el mismo lodo todos manoseaos".
Según el típico porteño/argentino, el que sabe una página más que el manual, el que te bate la justa y repara las heridas del mundo desde una mesa de café, las cosas son como la radio vocifera, como el diario redacta en modo potencial simple y compuesto, o como la TV concluye en su parafernalia de panelistas, ninguno de los cuales leyó una página del Código pero se expresa con una claridad meridiana para que la mesa de café lo cite y lo confirme.
Nos está faltando una buena dosis de información seria, de reflexión fundada, de ilustración meridiana. "Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, pretensioso, estafador… Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor…" Pero no todo es igual. Hay algo mejor: el futuro. Acaso no lo veamos, pero existe, doy fe.

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