Técnicas para una buena producción de trigo

Agro 15 de mayo de 2019 Por
Ya está prácticamente todo preparado para el inicio de una nueva campaña triguera en la Argentina, con excelentes perspectivas en cuanto a crecimiento áreas sembradas y potencialidad de beneficios.
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Por Ing. Juan Berca  - Por eso consideramos apropiado, desde INFORURAL CASTELLANOS, compartir algunos criterios importantes, desde el punto de vista técnico, para aprovechar mejor esta oportunidad.
En nuestro país para aumentar el rendimiento del trigo se cuenta con dos recursos básicos. El primero es el mejoramiento genético de la planta y el segundo, la optimización de las técnicas de cultivo.
Generalmente se estima que perfeccionando las técnicas se pueden alcanzar rendimientos superiores que apostando al desarrollo de la genética varietal.
En la región triguera húmeda, las precipitaciones anuales van de 700 a 900 mm. Sobre esa base, hay que conseguir rotar los cultivos de forma tal que se consiga mantener la fertilidad del suelo, conservar la estructura del suelo; controlar las malezas anuales y perennes; e interrumpir el ciclo de ciertos insectos y enfermedades.
Se ha demostrado que la soja es mejor antecesor que el maíz, pudiendo obtener 500-600 kg/ha más de rendimiento del trigo. Esto se debe al aporte de nitrógeno al suelo dado por la soja y que es aprovechado por el trigo.

Cuándo sembrar

En caso que el cultivo antecesor sea soja de primera, la época de siembra óptima es desde el 15 de mayo al 15 de junio, con variedades de ciclo largo a intermedio, dependiendo si se hace siembra directa o hay que emparejar el suelo con labranza mínima, como es aconsejable este año en donde hay mucha humedad en el suelo y la cosecha de soja entre la cosechadora, tolvas, camiones, tractores dejan el suelo desnivelado.
En caso de soja de segunda se siembra el trigo desde el 15 de junio al 15 de julio con variedades de ciclo corto.

Cómo sembrar

La siembra se hace en líneas espaciadas de 15 a 17 cm y la densidad de siembra es variable entre 90 y 130 kg/ha, dependiendo del ciclo de la variedad utilizada. En variedades de ciclo largo se debe lograr 250 plantas/m2, en variedades intermedias 300 plantas/m2 y en variedades de ciclo corto se deben lograr 350 plantas/m2.
La profundidad de siembra aconsejable está entre 3 a 5 cm.
Es necesario adquirir semillas con una pureza fisico-botánica de 98 % y un poder germinativo de 85 %.
En el caso de que el productor utilice semilla que conservó de la anterior campaña, si tiene carbón volador no la debe usar. En cambio, si tiene carbón hediondo se puede hacer el tratamiento de las semillas con los fungicidas comunes disponibles en el comercio.

Qué hacer con las malezas

La mayor competencia de las malezas va desde el momento de la germinación del trigo hasta el fin del macollaje. Pueden aparecer las siguientes malezas: quinoa, nabo, mostacilla, nabon, caapiqui, ortiga mansa, fumaria, sanguinaria, enredadera anual y trebol de olor.
Para controlar estas malezas existen herbicidas selectivos:
1- hormonales como el 2,4 D, picloram y dicamba
2- de contacto como el bromoxynil.
Los hormonales siempre resulta conveniente usarlos desde macollaje hasta principio de encañazón del trigo. Para los de contacto dicha época puede adelantarse.
Las dosis de los herbicidas dependen del desarrollo de las malezas. En el caso del bromoxynil la dosis es desde 0,750 a 1,250 litros/ha. El 2,4 D 80 % la dosis es desde 0,300 a 0,500 litros/ha. El dicamba la dosis es desde 0,100 a 0,130 litros/ha. El picloram 28 % la dosis es desde 0,080 a 0,110 litros/ha.

¿Y con las enfermedades?

La roya de la hoja es ocasionada por Puccinia recóndita, presenta pequeñas pústulas redondeadas color castaño rojizo. Únicamente se controla con resistencia genética.
La roya del tallo es ocasionada por Puccinia graminis, aparece cuando el trigo está formando los granos y presenta pústulas color castaño oscuro en hojas, tallos y espigas. Como en el caso anterior, el control se basa en resistencia genética.
El carbón volador es ocasionado por Ustilago tritici que aparece cuando el trigo espigo y las espiguillas son reemplazadas por una masa de órganos oscuro de reproducción del hongo. Hay variedades con resistencia genética.
En todos los casos se puede utilizar fungicidas.

Plagas, otro problema

El pulgón verde de los cereales (Schizaphis graminun) tiene un tamaño de 1,5 a 2 milímetros y se controla con clorpirifos 48 % a una dosis de 300 a 350 cc/ha.,también con pirimicarb 50 % a una dosis de 150 cc/ha.
El pulgón amarillo de los cereales (Metopolophium dirhodum) provoca el amarillamiento de las hojas inferiores y su importancia radica en que es transmisor del virus del enanismo amarillo de la cebada (BYDV). Con 15-20 pulgones por planta en encañazon y 40 a 50 pulgones en hoja bandera a grano acuoso se controla con clorpirifos 48 % a una dosis de 350-400 cc/ha o con pirimicarb 50 % a 200 cc/ha.
El pulgón de la espiga ( Sitobion avenae) provoca el achuzamiento de los granos y cuando hay más de 5 pulgones/espiga se controla con los mismo productos que el pulgón amarillo.
La isoca militar temprana que llega a tener un tamaño de 35 milímetros y atacan las hojas provocando la defoliación como así también cortan los tallos debajo de las espigas. Se controla con clorpirifos 48 % a una dosis de 700 cc/ha o monocrotofos 60 % a una dosis de 650-800 cc/ha.
La isoca desgranadora se alimenta de los granos lechosos y pastosos. Se controla con los mismos productos que en la isoca militar.

Fertilización aconsejable

El fósforo y nitrógeno son esenciales para el crecimiento y desarrollo del trigo.
El fósforo es clave en las etapas tempranas del crecimiento del trigo, particularmente al desarrollo de las raíces de las plántulas.
El nitrógeno marca influencia en el crecimiento de la planta, en especial de las hojas. Aumenta la producción de biomasa, numero de macollos, numero de espigas y numero de granos por espiga.
Rinde=número de granos/m2 x peso de un grano.
La fertilización fosforada y nitrogenada influye sobre la producción del número de granos/m2 a través del número de espigas/m2 y el número de granos/espiga.
En nuestra zona con niveles de Nt inferiores a 0,15 % sería esperable una respuesta de 500 kg de trigo a la aplicación de 25 kg de nitrógeno/ha.
Otros aplican 50 kg/ha de urea a la siembra y 100 kg/ha de urea al plato entre macollaje y encañazón.
En cuanto al fósforo en nuestra zona los suelos están bien provisto de este nutriente.-
(*) Ingeniero Agrónomo Rodolfo Berca, matrícula profesional 10251, con experiencia en produccion de leche, producción de carne y agricultura, celular 3492650398.-

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