El ídolo alvearense: José Manzano

Historias del Automovilismo 15 de mayo de 2019 Por

Aquel recordado piloto del Turismo de Carretera de la inolvidable década del ’60 y principios  de los ’70, volante de punta y nervios de acero, audaz y temerario en todas las rutas del país, el ídolo más grande del deporte alvearense de todos los tiempos, donde nació un 2 de setiembre de 1933, murió en la capital de Mendoza el 9 de enero de 2011, a la edad de 78 años.
Entre 1961-1974 corrió en la más importante de todas las categorías en una época de oro del automovilismo deportivo a la par de referentes del nivel y la jerarquía de Oscar y Juan Gálvez, Dante Emiliozzi, Carlos Menditeguy, Carlos Pairetti, Rodolfo De Álzaga, Marcos Ciani, Juan Manuel Bordeu, Eduardo Casá, Rubén Luis Di Palma, Jorge Cupeiro, Carlos Marincovich, Santiago Luján Saigós, Carlos Loeffel, Ángel Meunier, Jorge Ángel Pena, Raimundo Caparrós, Armando Ríos, Félix Peduzzi, Julio Devoto, Oscar Cordonnier, Ángel Rienzi, Eduardo Copello, Héctor Gradassi, Hugo Gimeno y muchos más.
Hijo de Juan Manzano y de Manuela Martínez fue el segundo de cuatro hermanos varones: Enrique, José, Alfredo y Juan Carlos. 
Después de cursar el ciclo primario en su departamento natal completó el bachillerato en el Colegio Don Bosco, donde también estudió enología.
De cuna bodeguera se relacionó desde muy joven al igual que sus tres hermanos con la empresa familiar que había fundado su padre.
Una propiedad de 200 hectáreas de terreno con 180 sembrados de vid que producía anualmente diez millones de kilos de uva de las que se extraían seis millones de litros de vino.
Se recuerda que el Reserva Manzano era comercializado principalmente en Mendoza, Santa Fe, Formosa, La Pampa y gran parte de la Provincia de Buenos Aires.
Admirador a nivel internacional de Juan Manuel Fangio, al que consideraba su padrino, espejo, modelo e ídolo eterno, con quien en 1971 compartió un viaje a Nürburgring, en Alemania, para probar el Torino que entonces se destacaba en las rutas del país. 
Del mismo modo nombraba a nivel local a su comprovinciano Pablo Gullé, al que elogiaba porque según decía "le daba rosca, no especulaba nunca y ponía todo lo que hay que poner arriba del auto"; Jorge Ángel Pena, al que destacaba como "un corredor enorme y mejor persona", y Marcos Ciani, el popular volante de Venado Tuerto. José comentaba que desde muy chico descubrió la atracción y el encanto por los autos de carrera, de modo especial por el Turismo de Carretera, esa encendida pasión de miles y miles de argentinos que se volcaban a las rutas para ver pasar a esos coches que desafiaban las distancias, los caminos y los golpes tras un triunfo consagratorio. 

Anécdota

Contaba por ejemplo que tenía alrededor de 11 años cuando se presentó de manera espontánea en el taller donde preparaba su máquina Jorge Ángel Pena y se animó  a decirle: "¿Sabe cómo me gustaría ser su acompañante?". Tiempo después convino un desafío con Raúl Baiochini, que era un amigo de la adolescencia: el primero de los dos que armase un Turismo de Carretera sería el piloto y el otro el acompañante.
Sin embargo los dos debutaron con un auto prestado en la Vuelta de La Pampa, que se disputó el 18 de junio de 1961, con la victoria de Dante Emiliozzi y el abandono del mendocino. Para esa carrera José  alquiló el Chevrolet que habitualmente conducía Pena, con quién había forjado una amistosa relación desde aquella anécdota de los once años, coche que después lo compró de manera definitiva.

Quinta a fondo

"Robusto, gesticulante, eufórico. Con una salud apabullante. Habla con voz fuerte y se ayuda constantemente con las manos. No estába quieto nunca. Trabajaba a la par de sus mecánicos y empuja a todos con su fervor. Conduciendo su Chevrolet era igual. Sin concesiones. Andaba fuerte. Muy fuerte. Algunas veces demasiado y va a parar lejos del camino. Pero ese es su estilo y cuando el auto aguanta, hace lo que en este Gran Premio: se ubica entre los primeros. 
José Manzano fue la máxima revelación. Corre con furor. No se achica. Tiene contagiado a todo General Alvear y por su temperamento avasallante arrastra la simpatía de todo el pueblo que lo sigue con cariño. Ahora está consagrado. Para lograrlo hacen falta espíritu sano, temperamento sólido y voluntad indomable. Manzano lo tiene". Textual de El Gráfico en la época que dedicaba su última página al destacado de cada semana después del brillante tercer puesto de José detrás de Juan Manuel Bordeu y Dante Emiliozzi en el Gran Premio de TC de 1964 que se corrió entre el 5 y el 13 de diciembre de ese año. 


No estába quieto nunca. Trabajaba a la par de sus mecánicos y empuja a todos con su fervor. Conduciendo su Chevrolet era igual. Sin concesiones. Andaba fuerte. Muy fuerte. Algunas veces demasiado y va a parar lejos del camino. Pero ese es su estilo y cuando el auto aguanta, se ubica entre los primeros. 


Para los alvearenses resultó inolvidable cuando en la tercera etapa, entre Zapala y San Rafael, cumplió con su palabra de que sería el primero en pasar por su tierra natal, lo que hizo posible al superar a Bordeu tras un intenso duelo.
Un año antes, el domingo 12 de mayo de 1963 ya había conmovido al mundo tuerca con un espectacular desempeño en la Vuelta de Santa Fe, que ganó Saigós en la que largó en el puesto 33, para colocarse cuarto en el último giro y primero por tiempo, sólo superado en el camino por el propio Saigós, Bordeu y Emiliozzi, hasta su abandono casi al final del recorrido. 
En su largo y rico historial, entre 1961-1974, durante los primeros siete años fue acompañado como co-piloto por su entrañable amigo Vicente  Adolfo Marello, quien a los 84 años lo recuerda "con el afecto, el respeto y la admiración de siempre". Luego, por los hermanos Víctor y Ernesto Bueno, que integraban su equipo de mantenimiento. 
Durante su etapa de corredor el mendocino alcanzó posiciones realmente destacadas: 1961, abandonó en la Vuelta del Chaco; 1963, abandonó en la Vuelta de Santa Fe y en el Gran Premio Argentino; 1964, 2° en Tandil, 3° en el Gran Premio Argentino, 4° en Mar del Plata, 6° en Rufino, 8° en Junín y 13° en La Pampa;
1965, 2° en La Pampa, 2° en Chacabuco, 2° en el Gran Premio Argentino como escolta de Eduardo Casá, 5° en Santa Fe y abandonó en Necochea, Pehuajó, Mercedes y la Vuelta de Cuyo;
1966:  6° en Hughes, 10° en Tandil, 10° en Mendoza, 16° en Junín y abandonó en la 4ta. etapa del Gran Premio Argentino cuando era líder absoluto de la general tras ganar la etapa inicial;
1967, con Torino, 1° en Salto, donde le ganó por apenas 28 segundos a Menditeguy, 8° en Buenos Aires (Autódromo Municipal), 11° en San Nicolás, 14° en San Juan, 17° en Tres Arroyos, 19° en el Gran Premio Argentino y abandonó en Hughes;
1970, 2° en Santa Fe, 2° en Los Cóndores, 3° en Jesús María, 5° en Córdoba, 5° en Chivilcoy, 7° en Capilla del Monte, 11° en San Nicolás, 12° en Bragado y abandonó en Pergamino, Hughes y el Gran Premio Argentino;
1971, 2° en el Gran Premio Argentino detrás de Carlos Marincovich y 13° en Salto
1974, abandonó en Chivilcoy y 25 de Mayo, en las que fueron sus dos últimas carreras.
Durante su etapa de corredor el mendocino alcanzó posiciones realmente destacadas, realizando luchas con los mejores pilotos que preparaban sus autos en el epicentro de la categoría donde estaban los mejores preparadores que era la provincia de Buenos Aires.

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