En la mesa y el pasillo (la política y sus comentarios)

Locales 13 de mayo de 2019 Por
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Castellano, Muriel y Viotti en la inauguración de la capilla del Hospital - foto: D.Camusso

Calculadora en mano, intentamos proyectar un cuadro analítico desde lo numérico respecto a los resultados de las PASO del 28 de abril en nuestra ciudad, en relación con la categoría "Intendente" y por supuesto, en función de lo que podría suceder en los comicios definitivos del próximo 16 de junio. Ejercicio que tal vez, en forma similar hayan efectuado por estos días desde los cuatro campamentos de campaña que quedaron en pie luego del tamiz de las ya referidas Primarias, dada la necesidad de crecimiento que los apremia. La hipótesis parte de dos premisas. La principal, que cada uno de los cuatro aspirantes a la Intendencia, Luis Castellano, Leonardo Viotti, Fernando Muriel y Oscar Gasparotti retendrán, como mínimo, lo que individualmente obtuvieron hace algo más de dos semanas atrás. "Afuera" en el horizonte hay unos 22.000 votantes para intentar seducir. ¿Cómo se llega a esa cifra? Pues, el segundo factor pasa por esperar una afluencia del electorado similar a la registrada en las generales de 2017, cuando votó el 79,9 % del padrón, versus el 69,86 % que fue a sufragar en las recientes PASO. No es un dato menor. Porque se traduce en 5.000 nuevos votos. Si a ese volumen se le adicionan los votos en blanco, anulados y los obtenidos por los precandidatos que "no pasaron el corte", el volumen sube a 10.840. Hay otro subtotal: Surge de los números colectados por los perdedores en las internas (la precandidata derrotada del PJ y los tres vencidos de Cambiemos), que asciende a 11.129. La adición definitiva da exactos 21.969. Conforme el comportamiento que adopte esa masa, surgirá el nombre del nuevo intendente de Rafaela. Pero claro, la base sobre la que cada uno está parado anticipa la desigualdad de condiciones. Y naturalmente, el camino luce muchísimo más cimentado y despejado para el PJ, que podría mantener a Luis Castellano otros cuatro años en la principal poltrona de Moreno 8 aún sin crecer un solo voto. En el otro extremo de la tabla se encuentra Oscar Gasparotti con su partido distrital "Podemos" y habiendo alcanzado el umbral con lo justo a través de las 1.166 personas que hicieron una cruz al lado de su foto. En su caso, el desafío será a dos puntas: Si no crece lo suficiente, habría recibido un golpe de gracia para su carrera política. Los que parten individualmente en igualdad de oportunidades son Fernando Muriel, del FPCyS y Leonardo Viotti, de Cambiemos. La principal similitud entre ambos pasa por compartir un electorado reacio a votar al peronismo, o si bien no tan ideologizado o partidizado, pero que expresa el deseo de alternancia en la conducción municipal. Por ello desde el mismo "minuto cero", esto es la noche del 28 de abril, ambos comenzaron a "hablarle" a esa misma franja destinataria. Pero por supuesto, Cambiemos es un mundo aparte, y a él nos volveremos a referir a continuación.

Las marcas de "la marca"

Sabido es que la rica lengua española permite varias acepciones o significados para un mismo vocablo. Y a ello se debe el juego del subtítulo. Conjuga la alusión a las heridas internas producidas por la decisión de Raúl Bonino de "no acompañar" al vencedor Leonardo Viotti, con la coincidencia de muchos analistas que prefieren ver a Cambiemos como "una marca" en términos de mercadotecnia electoral, algo así como darle un status político mucho menor al de coalición o alianza. Mucho se escribió, se dijo, se conversó en estas dos semanas que transcurrieron desde las PASO sobre la actitud del presidente del Concejo Municipal. Desde este lugar preferimos remitirnos a lo manifestado en primera persona por cada uno de los directos protagonistas. Y de lo reflejado o analizado por los medios periodísticos profesionales, ya que lo que sigue fluyendo tanto en las redes sociales como en portales supuestamente informativos pero carentes de ética y rigurosidad solo aporta mayor confusión. En esta oportunidad comenzaremos con algunas anotaciones al margen: Los antecedentes. Esos mismos registros que encontró a esta Columna utilizando frases como "cruje Cambiemos" con bastante antelación. Es cierto que objetiva y estrictamente, la decisión de Bonino irrumpe con una regla de juego elemental. Pero no sorprende del todo a quienes veníamos advirtiendo sobre previos avisos. Errores políticos que sumados, se fueron concatenando hasta dejar a "la marca" al borde de un precipicio impensado hace menos de 2 años atrás, cuando todos eran laureles de la mano de la histórica elección de los 34 mil votos. En una aproximación sin pretensiones de totalidad, iremos recordando los yerros, uno por uno. Empezando por recordar que pese a contar con 6 ediles sobre 10 y salvo para imponer autoridades y barrer con cargos rentados, jamás Cambiemos fue un bloque compacto y monolítico en el legislativo. Mucho menos, una real veta de contrapoder. El proceso de conformación de las propuestas electorales tampoco transitó por los caminos de los buenos criterios, los que fueron desplazados para dar paso a la preeminencia de egos personales, proyectos individualistas e intrigas de pasillo. De todo ello seguiremos compartiendo puntos de vista.

La pulseada provincial

No por lo manifestado pública y recientemente por el gobernador Miguel Angel Lifschitz la elección del 16 de junio "será disputada". Sea que José Corral crezca y haga resurgir el panorama de "tres tercios" o en cambio, se "polarice" el electorado entre los más votados en las PASO Antonio Bonfatti y Omar Perotti, es un hecho futuro con poca carga de sorpresa premonitoria que la definición volverá a darse por un margen muy estrecho de votos. La guerra ya comenzó, naturalmente, y con los nuevos números en mano –al darse a conocer el escrutinio definitivo-, se reflotó el aspecto "psicológico". Al respecto, el PJ hace pata ancha blandiendo la astronómica cifra que resultaría de sumar automáticamente los votos de Perotti con los que fueron a parar a María Eugenia Bielsa. Mientras que el FPCyS arenga a la tropa propia y exuda triunfalismo con la pole position de Antonio Bonfatti, pero también en base al recuerdo de las tres ocasiones anteriores. En efecto, tanto Hermes Binner en 2007, como Bonfatti y Lifschitz sucesivamente en 2011 y 2015 se vieron superados por la sumatoria de adversarios en las Primarias, para después sí cantar las consabidas victorias en las definitivas. Por lo pronto, y ante cierto titubeo de los candidatos opositores (los ya nombrados Corral y Perotti), es el oficialismo el que pisa el acelerador a fondo, de la mano de una agresiva campaña publicitaria y fundada en el slogan "somos lo que hacemos". Fiel a su estilo, Lifschitz es el jefe de campaña y no anda con chiquitas. El próximo corte de cintas es del imponente nuevo Hospital Iturraspe, y para que la fiesta sea completa en la capital santafesina contrató nada menos que a Los Palmeras para animarla.

Ahora sí, punto y aparte

La Constitución de la provincia de Santa Fe –de 1962- que el socialismo intenta reformar desde que accedió al poder en 2007, pero que tuvo como principal abanderado a Miguel Lifschtiz en el último tiempo, proyecta su vigencia para otro largo lapso. O al menos, para el actual mandatario. Ni siquiera habrá consulta popular por decreto, conforme se vio obligado el Gobernador al anuncio esta semana, jaqueado por las críticas opositoras –sobre todo del lado del PJ-, pero también por algunas resistencias internas. No pocos afirman que en el sector interno más próximo al candidato Antonio Bonfatti se veía a la consulta como un peligro de "dispersión de esfuerzos" que entendieron deben estar todos orientados al objetivo primordial e inmediato de retener la conducción de la Casa Gris. En base a este último concepto, es que no pocos explicaron el real motivo del "faltazo" de Bonfatti en la foto del acto de retracción encabezado por el Gobernador.

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