Nuevas normas para prevenir y combatir abusos

Culto Católico 10 de mayo de 2019 Por
Establece la obligación para obispos y religiosos de denunciar estos delitos sexuales, además de la violencia, las amenazas y el abuso de autoridad.
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El Papa Francisco promulgó la carta apostólica en forma de motu proprio Vos estis lux mundi ("Ustedes son la voz del mundo"), relativa a las nuevas medidas que deben adoptarse para prevenir y combatir los abusos sexuales perpetrados por clérigos contra menores de edad y personas vulnerables, además de los actos de violencia, amenazas o abuso de autoridad. La Oficina de Prensa de la Santa Sede destacó en un comunicado que este documento pontificio es "un compromiso adicional de la Iglesia en esta área", y es fruto de la reflexión y la colaboración durante y después de la cumbre antipederastia de febrero pasado, en la que participaron presidentes de las conferencias episcopales y los moderadores de los principales institutos religiosos.
Vos estis lux mundi contiene varios elementos innovadores que tienen como objetivo promover una mejor coordinación entre las diócesis y la Santa Sede.
En particular, todas las diócesis deben establecer sistemas estables y de acceso público dentro de un año para informar casos de abuso sexual y su cobertura.
Además, el motu proprio obliga a todos los clérigos, religiosos y religiosas, a informar a las autoridades eclesiásticas competentes de los abusos de los que tienen conocimiento. Por lo tanto, los casos notificados se verificarán y decidirán de acuerdo con el derecho canónico.
En cuanto a los informes contra los obispos, el motu proprio introduce medidas de procedimiento que como norma, confían la verificación de lo que se ha informado al metropolitano de la provincia eclesiástica respectiva.
Además, por primera vez, se establecen los plazos dentro de los cuales se debe llevar a cabo la investigación, además de las modalidades que debe seguir el metropolitano, que puede hacer uso de la contribución profesional específica de los laicos.
Finalmente, el motu proprio pone el debido énfasis en el cuidado de las personas ofendidas y en la importancia de que sean bienvenidos, escuchados y acompañados, ofreciéndoles la asistencia médica y espiritual que necesitan.
"Es un gran deseo que el nuevo motu proprio, apoyado por la oración y animado por la conversión, contribuya a erradicar la plaga del abuso sexual de menores y personas vulnerables", expresa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
"Vos estis lux mundi"
"Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte" (Mt 5,14). Nuestro Señor Jesucristo llama a todos los fieles a ser un ejemplo luminoso de virtud, integridad y santidad. De hecho, todos estamos llamados a dar testimonio concreto de la fe en Cristo en nuestra vida, y en particular, en nuestra relación con el prójimo. Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles. Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia, de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia. Esto solo será posible con la gracia del Espíritu Santo derramado en los corazones, porque debemos tener siempre presentes las palabras de Jesús: "Sin mí no podéis hacer nada" (Jn 15,5). Aunque ya se ha hecho mucho, debemos seguir aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza. Esta responsabilidad recae, en primer lugar sobre los sucesores de los Apóstoles, elegidos por Dios para la guía pastoral de su Pueblo, y exige de ellos el compromiso de seguir de cerca las huellas del Divino Maestro. En efecto, ellos, por razón de su ministerio, "como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las Iglesias particulares que se les han confiado, no solo con sus proyectos, con sus consejos y con sus ejemplos, sino también con su autoridad y potestad sagrada, que ejercen, sin embargo, únicamente para construir su rebaño en la verdad y santidad, recordando que el mayor ha de hacerse como el menor y el superior como el servidor" (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 27). Lo que compete a los sucesores de los Apóstoles de una manera más estricta, concierne también a todos aquellos que en diversos modos, realizan ministerios en la Iglesia, profesan los consejos evangélicos o están llamados a servir al pueblo cristiano. Por tanto, es bueno que se adopten a nivel universal procedimientos dirigidos a prevenir y combatir estos crímenes que traicionan la confianza de los fieles. Deseo que este compromiso se implemente de manera plenamente eclesial, y que sea una expresión de la comunión que nos mantiene unidos, mediante la escucha recíproca, y abiertos a las aportaciones de todos los que están profundamente interesados en este camino de conversión.

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