¡La hora Chiqui, la hora!

La otra mirada 16 de abril de 2019 Por
"Te importa si tengo otra idea, Ollie?". "Si se parece a la última que tuviste, sí", Stan Laurel (1895-1965) & Oliver Hardy (1892-1957), el Gordo y el Flaco; de su film "Way out west" (1937).
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En la primera mirada al campo de juego, cuando el árbitro con apellido de telenovela colombiana se preparaba para pitar el inicio, reparé en el insólito monstruo de Frankenstein que el técnico de la Crema armó para enfrentar al deportivo Morón, un conjunto tan pobre como el nuestro, que apenas se salvó del descenso valiéndose de los resultados ajenos del fin de semana. ¿Cuándo se le ocurrió esta idea? Un rejuntado sin alma, sin una idea, sin corazón. Con varios de los futbolistas más resistidos en cancha y un solo jugador entre once que pudo hacer un gol en la temporada, Albertengo Con el goleador Matías Quiroga sentado en el banco de suplentes, al lado de Diego Meza, que ni siquiera en una noche como esta tendría la posibilidad de jugar de lo que sabe, y no diez minutos con el equipo perdiendo y parado sobre un lateral. Es difícil hacer todo mal. Para cantar una canción desafinando todas las notas se necesita mayor virtud que para hacerlo con una afinación perfecta. Bueno, Llop consiguió que Atlético lo haga en el primer tiempo. Es que el entrenador se muestra definitivamente desorientado después de meses en los que no consiguió armar un equipo que, lejos de ser una sinfónica, al menos pueda brindar una serenata. Una sola.
¿Se le podía pedir a este Atlético que nunca jugó bien, que lo haga en la fría noche de lunes? No, definitivamente, porque no tiene futbolistas para hacerlo, porque los que quizá pueden no juegan, y porque, además, son ellos mismos los que más sufren sus propias frustraciones. Y les pesan. Pero yo al menos esperaba un mensaje: lo vamos a intentar. Ya que los hinchas vinieron a pesar de lo que los hicimos sufrir todo el torneo, vamos a intentar jugar a la pelota. Pero nada, dos o tres toques en el fondo, laterales, y la pelota que vuela sin destino fijo. Mire, el equipo del primer tiempo bien podría haber jugado con un dado, total la pelota casi no rodaba cuando la tenían.
El del segundo tiempo fue otra cosa. Solo con un par de retoques, al menos se hizo dueño del partido. Esta vez la idea de Llop no fue la de Stan. Pero una vez más quedó expuesto lo que le cuesta llegar al gol. Tuvo todas las chances ante un Morón que exprimía hasta la última gota del golazo de Gastón González, defendía a la ventaja mínima con armas que no asustaban a nadie y ni siquiera apostaba al contragolpe. Pero los hombres de la Crema no tienen idea de cómo llegar al gol. Y volvieron a perder.
Los pocos hinchas que quedaban en la cancha, semivacía desde el principio, se fueron vencidos. Pasaron por la cólera, por el desencanto y llegaron hasta este estado de indiferencia terrible, el peor de los estados, porque presagia la ausencia de pasión. Hasta eso consiguió este grupo de jugadores, que los hinchas sean cada vez menos y que ya ni siquiera los golpee demasiado perder porque se han acostumbrado, tristemente, a ello. Les fueron sacando la ilusión de a jirones. Los menos, se desquitaron con algunos futbolistas que no debieron jugar este lunes, porque estaban marcados y ni siquiera mostraron rebeldía para tratar de atemperar las broncas.
¿Es necesario ir a jugar la última fecha? Dele don Chiqui, si total a usted lo único que le importa es lo que genera dinero grande. Entre tantas manchas, ¿Qué le hace otra al ascenso? Y a usted mismo, después de todo lo que le dijeron los peruanos en el Sudamericano Sub 17, ¿qué le hace otra crítica? Y el próximo torneo ya no va a tener los promiedos. ¿Para qué jugar la última? Compadézcase del hincha de la Crema, que ya no soporta más ver a este equipo. Mejor enfoquémonos en la Copa América, que ya falta poco para que empiece. Dele Chiqui, que jueguen solo los que pelean por algo y el resto miramos y aplaudimos. Es hora de que termine este suplicio. ¡Es hora Chiqui!

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