Atlético se despidió de su gente con una nueva derrota

Deportes 16 de abril de 2019 Por
Cayó 1 a 0 ante Deportivo Morón en el último juego en su ciudad por el gol de Gonzalo González a los 9´ de la primera parte. Nicolás Zalazar se fue expulsado en el local a poco del cierre del juego. De ese modo la Crema cerró una de las peores campañas en la divisional en su historia profesional.
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- foto: D.Camusso

Nicolás Domenella – Anoche, en el estadio Nuevo Monumental, Atlético de Rafaela se presentó por última vez en condición de local en la temporada 2018/19. En la oportunidad recibió la visita de Deportivo Morón que llegaba a la ciudad sin pelear por nada. El Gallito se quedó con la victoria por el gol de Gonzalo González a los 9´ del primer tiempo. Nicolás Zalazar se fue expulsado en el local.

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fotos: D.Camusso

El partido

Última presentación de Atlético en casa en la temporada, que todos quisieran olvidar rápidamente, pero que difícilmente quede relegada en el ostracismo debido a que no se cumplió con casi ninguna de las metas dispuestas con éste o con el anterior cuerpo técnico, sobre todo porque las decisiones del año pusieron en tela de juicio en más de una ocasión la plaza del equipo de Alberdi en la categoría. Penosamente las campañas de los últimos años han ido de mal en peor, con alguna que otra excepción en el camino, como en el anterior ciclo del propio Llop, que más allá del descenso de la Primera División, el equipo entregaba algo, actitud, amor, compromiso… Hoy la realidad muestra que todo eso quedó muy atrás en el tiempo y que la necesidad, pensando en la siguiente temporada, implora cambios rotundos de pies a cabeza, y desde todos los estamentos que componen la estructura del fútbol de Atlético. Desde las bases hasta el plantel profesional, de lo contrario la sangría no se detendrá hasta hacer agonizar al paciente.
La competencia, que en cuanto a calidad futbolística también deja mucho que desear de parte de todos los actores, puede ser lapidaria. El nuevo mapa que se avizora será tan o más complicado que el actual y si Atlético no quiere volver a ser partener debe empezar su refundación ya mismo.
El encuentro de anoche se tejía alrededor de todos estos condimentos. Nada, absolutamente nada de lo que resultaba de la noche haría cambiar el concepto que este equipo dejó en todos. Una victoria solo resultaría un mimo para el hincha que, estoico, asistió al estadio a ver algo… un empate, o una derrota, sería ver más de lo mismo apurando el hecho nomás de que esta malaria se acabe.
Malaria que se propagó incluso antes de que inicie el partido porque Llop debió meter mano en la formación en los instantes previos porque Sergio Rodríguez y Emiliano Romero se resintieron de sus lesiones en la entrada en calor; a Abel Masuero y Lautaro Navas respectivamente debieron reemplazarlos. Para colmo, cuando el partido ni siquiera se había armado, algo que en honor a la verdad no pasaría nunca, Morón se puso en ventaja casi desde el vestuario. Iban tan solo 9´ cuando el experimentado Gonzalo González tomó una pelota a 40 metros con la misma libertad que la defensa de Atlético deja jugar sistemáticamente a todos sus rivales, estudió el panorama y ante la inexistente salida de algún marcador, sacó un remate inatajable para Macagno que hizo más espectacular el gol por su volada. No sorprendió el gol porque 3 minutos antes Lavezzi pegó un tiro en el travesaño luego del pase de Ramírez tras ganarle la espalda a Copetti.
Después de eso se vio la misma película de siempre. Es más, podríamos buscar cualquier comentario de cualquier partido, de cualquier momento de esta era, copiarlo y pegarlo, porque describir todo lo malo, o lo nulo que hizo Atlético, es ser tan redundante que aburre.
Blondel de marcador de punta zurda no siente el puesto y lo padece. Copetti de 4 fue un parche alguna vez no una solución. A pesar de que Masuero se metió de última en el partido demostró porqué estaba afuera. Poco para agregar de Marconatto, Guzmán y Montagna que no se haya dicho otras veces.
El puñado de voluntades que juntan Navas en el medio y Albertengo adelante, no alcanza como no alcanzó nunca, porque Atlético lo poco que arma lo hace a puchitos, a cuenta gota, y por eso no genera nada. Menos contagia. En los primeros 45´ la Crema no provocó una sola situación de gol, una al menos que valiera la pena. Nada.
Quiroga y Meza se imponían como relevos en el complemento, pero el entrenador solo apostó por el primero en reemplazo de Pogonza.

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foto: D.Camusso

En esa etapa Atlético mostró, en una ráfaga de 5 a 10´, tal vez el lapso más interesante en mucho tiempo. No lo hizo jugando bien, lejos de las apreciaciones que tuvo el entrenador más tarde en conferencia de prensa donde volvió a insistir que este fue el mejor partido de local, o uno de los mejores… Primero lo tuvo Blondel con un remate de frente al arco tras habilitación de Albertengo. Inmediatamente Marconatto tocó para Montagna que resolvió bien metiéndose en el área ante dos rivales, pero la terminó mal. Un minuto más tarde, Quiroga habilitó a Montagna pero Martínez salvó en la línea. En casi la misma jugada, Albertengo la recuperó y dentro del cuadro mayor remató desviado. Hubo también un claro penal a Quiroga que el árbitro no quiso cobrar y un par de ocasiones más que la propia impericia de Atlético evitó que se cristalicen.
Sobre el final, ya con Akerman en cancha, Morón pudo haber estirado la diferencia, más aún tras la expulsión de Zalazar que venía teniendo un buen partido.
El pitazo del árbitro desató la reprobación del público que entre silbidos y reproches despidió al equipo yéndose a sus domicilios esperanzados de que esto que se dejó atrás haya sido tan solo un mal sueño.

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