Historia y leyenda de la obra cumbre del gótico francés

Cultura 16 de abril de 2019 Por
La catedral de Notre Dame es el máximo referente del gótico europeo. Pero, además de tener una arquitectura sublime y elementos decorativos de valor incalculable, también tiene muchas historias que contar...

Cualquier turista que viaje a París no puede marcharse de la ciudad sin visitar la catedral de Notre Dame, una de las catedrales de estilo gótico más antiguas del mundo. Está dedicada la virgen María, y es la sede de la archidiócesis de París.
Se encuentra en la Isla de la Cité, justo en el medio del río Sena. En el mismo lugar, los romanos construyeron un templo dedicado a Júpiter.
Más tarde, en el año 528, se emplazó allí la primera iglesia cristiana de la ciudad, la basílica de Saint-Etienne. Sobre ella se erigió tiempo después una iglesia románica, que permaneció hasta que se empezó a construir Notre Dame, en el 1163.
Durante la construcción de la catedral de Notre Dame, del 1163 al 1345, participaron diversos arquitectos en el proyecto. Por esta razón se aprecian diferencias de estilo en el edificio.
No se sabe con certeza si la primera piedra fue colocada por el papa Alejandro III o por el obispo Maurice de Sully. En el año 1182 empezaron a realizarse en ella celebraciones religiosas.
A comienzos del siglo XIII comenzó la construcción de las famosas torres y de la fachada oeste. El transepto fue construido del 1250 al 1267 bajo la supervisión de los arquitectos franceses Pierre de Montreuil y Jean de Chelles.
A finales del siglo XVII, las vidrieras y los sepulcros se sustituyeron por otros pertenecientes al estilo barroco. También se encargaron pinturas a artistas como Sébastien Bourdon y Laurent de La Hyre.
Desafortunadamente, durante la Revolución Francesa se destruyeron muchos elementos de la catedral de Notre Dame y algunos de sus tesoros fueron robados. En 1793 se utilizó el templo como almacén de comida.
En el año 1844, en plena época romántica, los arquitectos Jean-Baptiste-Antoine Lassus y Eugène Viollet-le-Duc empezaron a supervisar un programa de restauración de la catedral que se prolongó durante veintitrés años.
Reconstruyeron los altares y capillas interiores, colocaron estatuas y añadieron en las torres las características gárgolas, que con el tiempo se convirtieron en un signo de identidad de la construcción.
Con sus amplios ventanales y su gran altura, el espectacular interior de Notre Dame está repleto de luminosidad. La mayoría de las vidrieras que pueden contemplarse en la actualidad fueron colocadas durante las restauraciones que se llevaron a cabo en el siglo XIX.
El órgano de la catedral, fabricado en el siglo XIX por Aristide Cavaillé-Coll, un experto artesano que sabía combinar la ciencia con la estética, es digno de admirar.
Llegar a ser el organista de Notre Dame es un gran honor para cualquier músico. Louis Vierne, compositor y organista francés, ocupó esta plaza durante 37 años, hasta que falleció en 1937 mientras tocaba el órgano.
La visita a la cripta es ineludible. En unas excavaciones que se efectuaron en 1965 para construir un aparcamiento subterráneo se descubrieron unas catacumbas y ruinas romanas. Esta zona está abierta al público desde 1980.
Sin embargo, una de las atracciones preferidas por los visitantes es subir a las torres de la catedral, que tienen 69 metros de altura.
El edificio no dispone de ascensor, por lo que es necesario subir 387 escalones bastante en una pendiente muy pronunciada para llegar a la cima y disfrutar con las maravillosas vistas de París, de las gárgolas y del campanario.

Leyendas


En la catedral de París tuvieron lugar diversos acontecimientos importantes a lo largo de la historia, como las coronaciones de Enrique VI de Inglaterra y de Napoleón Bonaparte como emperador, y la beatificación de Juana de Arco.
No obstante, entremezcladas con la realidad, existen varias leyendas que han creado un halo de misterio en torno a esta magnífica catedral.
Una de estas leyendas hace referencia a la existencia de un escultor que era jorobado y que trabajó en la catedral durante unas remodelaciones.
Victor Hugo escribió la famosa novela Nuestra Señora de París en 1831 y, en aquella época, el escritor vio muy cerca el trabajo de los escultores.
Según esta leyenda, Victor Hugo conoció al escultor jorobado y se inspiró en él para crear a Quasimodo, el protagonista de la obra y uno de los personajes más relevantes de la literatura francesa y mundial, que Disney convirtió en icono en su famosa película animada de 1996, el jorobado de Notre Dame.
Las gárgolas de Notre Dame, esos extraños seres de piedra que vigilan toda la ciudad desde las cornisas de las torres de la catedral, han sido protagonistas de varias leyendas e incluso de varias películas.
Lo cierto es que las extrañas esculturas medio humanas medio animales tienen una apariencia siniestra y diabólica.
La función real de algunas de estas esculturas es la de actuar como desagües cuando llueve (la palabra francesa gargoille significa garganta), pero muchos creen que representan a demonios que están esperando su oportunidad para entrar en la iglesia. En todo el edificio hay 54 gárgolas de tamaños y formas diferentes.

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