Glifosato en el jardín

Agro 15 de abril de 2019 Por
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Por Alcides Castagno. Juan Miguel Emulet, científico valenciano, estuvo de conferencia en Córdoba, invitado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos, la Comunidad Agroalimentaria, la Bolsa de Comercio y la Facultad de Ciencias Agropecuarias. Presentó su libro "Comer sin Miedo" y se despachó con que tomar mates calientes y el glifosato están en la misma categoría de productos cancerígenos.
Sorprendió a los asistentes y un móvil del programa de TV Agro Verdad lo entrevistó, después de que le fuera obsequiado un mate al disertante.
-El mate caliente hace unos diez años y el glifosato hace unas semanas han sido incluidos en la categoría segunda de la AIRT, que califica a los productos que pueden favorecer el cáncer.
-Usted toma mates?
–Sí, por eso me han regalado uno, pero la categoría 2 no habla de certezas sino de posibilidades. No es cuestión de tomar litros de mate caliente. También está incluido allí el tomar sol en el solárium. Para tranquilidad de tu público solo hay dos categorías que producen cáncer con certeza: fumar y tomar sol con exceso.
- Y los agroquímicos?
-Habría que ver a los agroquímicos uno por uno y las cantidades –sigue diciendo el científico- El glifosato con uso responsable y la exposición ambiental que es prácticamente nula no es un motivo de preocupación hoy por hoy. Es algo contradictorio: parece que el glifosato sea peligroso solo en Argentina. En Europa es el herbicida más común en parques, jardines y en las banquinas de carreteras. Y de hecho es de venta libre en almacenes de barrio. Se utiliza muchísimo en jardinería para evitar que crezcan las malezas.
- Pero los transgénicos…
-Los agroquímicos son una cosa y los transgénicos son otra. En Europa hay bastante cerrazón con los transgénicos, sólo se siembra el maíz mon810 cuya superficie aumenta en España año tras año, pero es una conducta un poco hipócrita porque se importan unas 60 variedades de transgénicos de terceros países, entre ellos la Argentina. En Europa la agricultura está perdiendo peso específico y cada vez somos más dependientes de las importaciones de alimentos, muchos de los cuales son transgénicos, lo cual es una paradoja y un riesgo muy grande para el agro europeo. Uno de los ejemplos más notorios es el tomate, que no es transgénico porque no hay ninguna normativa que rija en el mercado, es un producto modificado por hibridación, cruzamientos, transgénesis, etc. El tomate no es natural, es un producto tecnológico como pudiera ser un iPod. El tomate natural no existe, es una plantita que crecía en Los Andes y que llegó a Europa de color amarillo, por eso en Italia se llama pomodoro. Los tomates van cambiando. Actualmente los tomates negros, por ejemplo, son muy recientes.
En Europa hay mucha propaganda y presión política para fomentar la agricultura orgánica ecológica pero no acaba de despegar el consumo ni la producción. Están en el orden de entre el 5 y el 10% del total, según países. Son cifras muy mínimas, debido a que los tiempos de producción, por propia naturaleza, son largos y por ende muy caros. Las cifras nos dicen que no hay posibilidad de que despeguen porque si con todas las campañas y las presiones no pasan del 10% pues quedarán limitadas a un mercado pequeño.

Áreas de Seguridad

Aquí hay áreas de seguridad de quinientos, mil o mil quinientos metros entre las áreas sembradas y las poblaciones; si eso se diera en Europa, esa superficie podría abarcar tres o cuatro propiedades. Por eso generalmente no se aplican, salvo casos muy específicos.
Depende del agroquímico. Por ejemplo el glifosato no tiene limitación en la mayoría de las áreas urbanas, por eso se aplica incluso en los jardines.
A esta altura el periodista pregunta: ¿a usted le paga Monsanto para que diga esto? El valenciano echa a reír –no! Pregúntele a mi mujer a fin de mes, yo no quiero detallar las discusiones y reproches porque no le alcanza.

Mitos y Verdades

Juan Miguel Emulet trabaja como investigador en la Universidad Politécnica de Valencia, en un ente público, en el Instituto de Tecnología Molecular.
No hay por qué dudar de la palabra de un investigador que ha llegado a conclusiones probadas en la práctica. También se han escuchado palabras de algunos técnicos del INTA que objetan los argumentos anatémicos hacia el glifosato. Acaso el que se vende libremente en los almacenes de barrios españoles para uso en los jardines tenga otra concentración o no se ha probado aún su poder cancerígeno. Mientras sigue la discusión, comemos alimentos de origen transgénico u otros artificialmente transformados. La pureza natural ya no existe en las sociedades urbanizadas y no hay mucha gente dispuesta a cultivar su propia huerta o alejarse hacia sitios donde lo absolutamente natural preserve de enfermedades como el cáncer.
Hagamos lo posible nosotros los consumidores, que lo imposible lo intenten los científicos, incluso los que afirman que no tienen malezas en el jardín por obra y gracia del glifosato, aunque no sea monsanto de nuestra devoción.

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