El aporte de las mujeres religiosas a la sociedad

Culto Católico 13 de marzo de 2019 Por
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Mujeres de distintas confesiones mostraron cómo contribuyen a formar una sociedad con valores al compartir un encuentro interreligioso en el auditorio Hugo del Carril del gobierno del partido de Lanús.
Expusieron distintas acciones de servicio al prójimo que llevan adelante y la motivación de fe que las impulsa, en la familia, el trabajo, la educación.
Al concluir el acto la directora de Cultos y Relaciones Institucionales de Lanús, licenciada Norma Lozano, destacó su coraje y afirmó que no es propio de la mujer la violencia. Observó que mientras algunas protestan y cortan calles, otras trabajan y dialogan; son mujeres que inspiran, que tienen luz.
Antes, al abrir el encuentro había citado algunos estudios, según los cuales el 91% de la población argentina cree en Dios, pero ese porcentaje es mayor en las mujeres, y exaltó el valor de su influencia.
Teresa del Campo Ovejero, de la Iglesia Católica Apostólica Romana, comentó su trabajo en Cáritas, organismo de ayuda social, de promoción y de comunicación de bienes. Destacó el papel de las madres y los problemas de las niñas y adolescentes, que muchas veces lo que necesitan es el abrazo, la contención, el acompañamiento. Desde la fe, del amor de Cristo, de María, podemos transmitirles valores, contra la tristeza y la depresión, expresó.
Mónica de Cortese, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones), se manifestó feliz con su esposo. "Para nosotros todos los días son el Día de la Mujer", explicitó. Explicó la organización que hay en su iglesia para las mujeres a partir de los 12 años. "Somos hijas espirituales de Dios, amadas por Él y nuestra vida tiene un significado, un propósito y una dirección: el amor a Jesucristo". Las comparó con "piedras preciosas" y señaló su compromiso a ser virtuosas, compartir conocimientos, servicio, buenas obras. Animó a fortalecer a nuestra sociedad, donde defender la verdad, la virtud, la familia parece extraño.

Susana Giménez, presbiteriana

Luego habló Susana Giménez. Se aclaró que no era la conocida animadora de televisión sino una integrante de la Iglesia Presbiteriana San Andrés. Ella se centró en la atención que brindan en su comunidad a familias que llegan de Venezuela. "Desde nuestra comunidad buscamos desarrollar el don de alentar", dijo, al señalar que han encontrado que muchas veces el desaliento invade a esas familias. Reflexionó sobre la falta de Dios en la sociedad.
Sandra Novillo de Nazar, de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, invitó a su vez a amar a Dios, a poner a Dios en primer lugar, Dios creador, Dios de amor. Comentó los ministerios que ocupan las mujeres en su iglesia, instando a darles confianza. Ellas participan en reuniones dinámicas, donde se tratan temas de salud, de alimentación de autoestima, de bioética. Señaló los materiales que se estudian y la atención prestada a temas sociales dolorosos, como el suicidio y su prevención. Habló también de la educación de los hijos y animó a recuperar valores y su trabajo para "llevar a la mujer a los pies de Cristo".
Silvana Kapnic, médica nefróloga, participa del templo Adjut Israel, de una comunidad judía reformista, no ortodoxa. Ello no obsta al valor que otorgan a la Torah (la Ley), el legado recibido, las mitzvot (preceptos), que mantienen una identidad, una cadena que se transmite desde Abraham. En esa línea subrayó el papel de la madre judía (la idische mame), que al criar a sus hijos con amor les transmite valores y los prepara para dejar el mundo un poquito mejor. La madre lo transmite no solo en el ADN, sino en el alma. Sobre todo en los primeros años, dijo, la madre está más conectada, el niño crece dentro suyo, lo alimenta, le enseña a dar los primeros pasos. Recordó cordialmente cuando ella estaba embarazada. Y hablando de su profesión de médica en una unidad sanitaria de Valentín Alsina, privilegió el valor de la empatía, ponerse en el lugar del otro.

La alegría de servir a Dios

Sandra Komodowski, de la Iglesia Nueva Apostólica, subrayó la misión que comparten tanto los hombres como las mujeres de enseñar el Evangelio, vivir la alegría de servir a Dios, preparándose para el retorno de Cristo y la vida eterna. Comentó la enseñanza religiosa que reciben en su iglesia los chicos y las chicas bautizados desde los cuatro hasta los trece años; a los catorce tienen que confirmar esa fe. Aunque no lo dijo esta iglesia tiene medio centenar de centros en el partido de Lanús. Ella es docente profesional y aprovecha esa experiencia para asistir a las familias en la educación de los hijos. Aunque no es el objetivo principal de la Iglesia, se refirió también a toda la tarea de beneficencia social que realiza. Y al concluir dijo: "El primer milagro de Jesús -la conversión del agua en vino- lo hizo a pedido de una mujer: su mamá".
Al finalizar entregó flores y diplomas a las participantes el coordinador del área de Cultos de la secretaría general del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, licenciado Walter Jiménez. Por motivos de último momento no pudieron hacerse presentes otras oradoras invitadas, de la Iglesia Evangélica y de la Institución Religiosa Perfecta Libertad.

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