Referentes latinoamericanos piden medidas contra la trata

Culto Católico 13 de febrero de 2019 Por
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El cardenal Nichols y el arzobispo argentino Lozano.

El Grupo Santa Marta (GSM), creado por el Papa Francisco para luchar contra la trata de personas, y más de 100 referentes del sector exhortaron a promover procesos de asistencia integral a las víctimas de este delito y pidieron a los gobiernos más medidas para erradicar este flagelo que afecta a 40 millones de personas en el mundo.
Lo hicieron en las conclusiones del reciente Encuentro Latinoamericano sobre Nuevas Esclavitudes y Trata de Personas "Juntos contra la Trata de Personas" que se realizó en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y contó con la presencia del cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster y a cargo del Grupo Santa Marta.
El encuentro fue promovido por el GSM, la CEA a través de la Comisión Episcopal para la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, la Comisión Episcopal de Pastoral Social y la Comisión Nacional de Justicia y Paz; junto con el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) a través de su Departamento de Justicia y Solidaridad, la Red Clamor y el Foro Internacional de Acción Católica.
"Queremos en primer lugar agradecer a todos ustedes -organizaciones, instituciones organismos y a cuantas personas, que día tras día trabajan con generosa entrega y compromiso para erradicar la trata de personas y acompañar a las víctimas y sus familias", expresaron.
"La labor en orden a la construcción de estructuras de bien renuevan la esperanza de que trabajando unidos, un mundo más humano y justo es posible", agregaron.
Valoraciones, compromisos y reclamos
En la reflexión de estos días, los participantes del encuentro valoraron la necesidad de: Promover procesos de asistencia integral centrados en la persona y en la defensa irrestricta de su dignidad. La persona humana se encuentra en el centro de nuestro hacer y nuestra conciencia.
La Iglesia y las instituciones asistentes nos comprometemos a promover iniciativas entre la sociedad civil, las distintas confesiones, la Policía y las agencias gubernamentales, con el fin de construir confianza entre todas estas instituciones en la erradicación de este mal y en la asistencia a las víctimas. Esto implica desarrollar y sostener una cooperación práctica sobre una visión compartida.
Fomentar acciones de acompañamiento que permitan que las víctimas puedan aportar a los procesos judiciales sin miedo a las consecuencias. Reclamar que se destinen mayores recursos para la erradicación de la Trata de Personas, impulsando que los países tengan un presupuesto específico para este fin.
Concientizar a las comunidades para que todos abramos nuestros ojos a la realidad invisible de la trata de personas, en particular a las más vulnerables, entre ellos a las poblaciones migrantes.
Profundizar en todos los niveles de educación formal y no formales contenidos como la dignidad, la igualdad, el respeto de toda persona humana.
Promover medidas legislativas y ejecutivas que permitan acciones preventivas en internet y en las redes sociales, entendiendo estos como nuevos escenarios de captación de víctimas.
Peticionar una mayor presencia de los Estados y el efectivo funcionamiento de los organismos de prevención, control y asistencia a las víctimas, así como la efectiva persecución de la corrupción y a la impunidad de la criminalidad organizada, para lograr el enjuiciamiento de los perpetradores de este mal.
Solicitamos a los Estados medidas de prevención ante la desaparición de niñas, niños y adolescentes, en especial atención con fines de explotación sexual y extracción de órganos. Asimismo pedimos asistencia eficaz y rápida para los hijos de las víctimas.
Promover que los países no compren bienes y servicios de cadenas de suministros donde haya trabajo esclavo estableciendo para ello un sistema de auditorías obligatorio para proveedores del Estado.
Promover la conformación de fiscalías especializadas, en el ámbito de la justicia para combatir el delito y reclamamos la celeridad de las resoluciones en la justicia.
Potenciar la red de comunicación entre las instituciones y organizaciones a nivel diocesano, nacional y latinoamericano tendientes a lograr efectivamente una red de redes, donde incluir a todos los actores sociales que trabajan contra este flagelo, para compartir recursos y potenciar las acciones.
Realizar campañas regionales, centradas en las personas y en la valorización del ser humano y en la concientización de este mal.
"Encomendamos las conclusiones a las que hemos arribado, nuestro trabajo y en especial a las víctimas y sus familias a Dios, Padre de la Vida. Que la intersección de María, Madre de los pobres y sufrientes nos acompañe a caminar", concluyeron.

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