Verano financiero

Editorial 13 de febrero de 2019 Por
PAGINA 2 EDITORIAL ILUSTRACION

Auguraban una rebelión en diciembre y no pasó nada. Muchos esperaban un enero caliente en los mercados y tampoco ocurrió. A medida que Nicolás Dujovne consiguió bajar las expectativas de volatilidad a fuerza de recorte del déficit y apretón monetario, las variables macreoeconómicas fueron lentamente volviéndose más previsibles.­
El fuerte viento de proa de 2018 comenzó a amainar en el comienzo del 19. Los factores externos actuaron a favor. La Reserva Federal clavó la tasa en diciembre y propició el flujo de los capitales de riesgo. La repercusión en Argentina de esta decisión fue favorable. Cayó el riesgo país, el dólar se aquietó y las tasas empezaron lentamente a bajar. La mejora de los activos argentinos en acciones y bonos es otra señal de que por el momento no se espera el desastre de un nuevo default. No todo, sin embargo, vino de afuera. El espectacular resultado de la cosecha fina contribuyó a calmar las aguas.­
En el Gobierno coinciden con esta percepción. Creen que el programa financiero es sólido, que 2019 está financiado y hasta especulan con que no habría necesidad de recurrir a los mercados en 2020.­
El ministro Dujovne aspira a tener un país prefinanciado con un año de anticipación. Anunció, además, superávit para el pasado mes de enero y el cumplimiento de la meta fiscal pactada con el FMI para el corriente año.­
Una síntoma de la mejora macro se percibe en el hecho de que el Ministro habla poco por los medios. No tiene que salir a defenderse, ni a contrarrestar las expectativas negativas. Sin embargo persisten por lo menos dos peligros. Uno es el padre de todos los problemas económicos, el déficit fiscal crónico; el otro, las elecciones.­
En el primer caso no se puede ignorar que el déficit fiscal fue reducido gracias a la inflación. Según un informe de Idesa, en 2017 los ingresos públicos crecieron un 23% y los egresos, un 22%, con una inflación del 25%. En 2018, después del susto del dólar imparable los ingresos crecieron el 30%, mientras el gasto crecía solo el 22% con una inflación del 48%.­
En síntesis, en 2018 los recursos estuvieron más cercanos al ritmo de la inflación, mientras los gastos, en particular jubilaciones y salarios públicos quedaron rezagados. Pero en 2019 con menor inflación (se espera un 30%) las jubilaciones se recuperarán y las paritarias estatales se convertirán en un campo de batalla.­
¿Cómo mantener el equilibrio fiscal? Para empezar, podando el gasto que se puede reducir. Un camino, por ejemplo, es la reducción de subsidios. En 2015 El Estado pagaba el 90% de las tarifas y el consumidor, el 10%. Hoy el consumidor paga el 75%. En 2015 los subsidios insumían el 5% del PBI, hoy el, 1,5%.­
Se sabe que aumentar las tarifas es ‘piantavotos’ y que el peronismo promete revertir la política aplicada en la materia en los últimos tres años. También hace demagogia algún oficialista como Carrió. Por eso el segundo problema para el recorte fiscal y el equilibrio macro son las elecciones. Pero a eso Dujovne no puede hacerle nada. Depende de los candidatos y de los votantes que vuelva el invierno.

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