Actualidad, villas y religión en los ojos del "padre Pepe"

Culto Católico 09 de febrero de 2019 Por
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En el marco del campamento para jóvenes de Villa La Carcova, en el balneario San Clemente, el presbítero José María Di Paola, párroco de San Juan Bosco, en la diócesis de San Martín, y coordinador de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, brindó una entrevista a Mundo Villa.
En un extenso diálogo, el "padre Pepe" se refirió a la realidad de las villas, las drogas, la baja en la edad de imputabilidad, la situación actual de la Iglesia católica y su relación con el Estado, la penetración en los barrios de sectas religiosas, el momento que vive el Papa Francisco ante las exigencias del mundo, y también rogó a Dios por los destinos de la Argentina en este nuevo año electoral.

Campamentos en comunidad

Para empezar, desde San Clemente, el sacerdote dio detalles de la experiencia de campamentos impulsada por la parroquia: "Llevamos seis temporadas realizando los campamentos de verano en la costa y en las sierras, que se complementan con las actividades de todo el año de las capillas de los barrios y villas de nuestra diócesis", explicó.
"Estos días que pasamos con cada grupo, nos permiten fortalecer los vínculos con los niños y adolescentes y los mayores. Es lo que llamamos ‘Comunidad Organizada’ en José León Suarez. Comunidad que venía muy disgregada últimamente. Hay que tener en cuenta que en el gran Buenos Aires hay menos presencia tanto de la Iglesia y como del Estado".
En ese sentido, el "padre Pepe" aseguró que "en la Ciudad de Buenos Aires hay más recursos. Incluso en las Villas de la ciudad tenemos más tradición con el trabajo pastoral. En la provincia no todas las villas tenían un cura. Y esa ausencia se nota. Ese lugar vacante lo utilizan otros credos como umbanda, u otras asociaciones o grupos no siempre con buenos fines. Entonces la llegada de la parroquia les da la posibilidad tanto a chicos como a grandes de organizarse como comunidad y crecer", reconoció.

Curas villeros y drogas

A diez años del documento que firmaron los curas villeros contra la despenalización de las drogas, asegurando que en realidad ya estaban despenalizadas de hecho en las villas, recordó: "Pusimos sobre la mesa un tema que se tenía tapado. La droga de los más pobres. Nuestro documento reflejaba lo que sufrían y sentían los sectores marginados. Fue muy positivo. Ello inspiró la creación de los centros de recuperación en todos lados. Los curas de las villas ya lo veníamos realizando desde la Villa 21 y fue una experiencia de recuperación muy buena y positiva. Y el Hogar de Cristo también apunta a la Comunidad Organizada que hacía referencia. Es la posibilidad muy concreta de que los chicos que caen en la droga puedan tener una recuperación en el barrio. Es decir… el barrio no se saca ‘el problema’ de encima, sino que lo resuelve en comunidad".
"A diez años podemos decir -como positivo- que nuestra propuesta es la que se está llevando adelante en todo el país. Logramos que a partir de esta mirada de Comunidad Organizada en cada barrio, la idea se expanda en curas de todo el territorio nacional: de Salta a Tierra del Fuego", detalló.

Planes, pobreza y niños

Consultado sobre los planes existentes, el sacerdote afirmó que "eso no sirve, hay que hacer una política de Estado bien seria. El drama es muy grande. Las cifras de Unicef indican que el 48% de los niños y adolescentes del país son pobres. ¡La mitad del país es pobre! Tiene que haber una política de Estado muy clara y firme.
Resuelto ésto, hablemos de la edad de imputabilidad de los jóvenes ante el Código Penal. Muchas veces se toma un caso que pasó hace tres días, los medios de comunicación lo instalan, generalizándolo, y salen todos a decir que la solución llega con aumentar las penas. ¡Y no es así!", exclamó. "Hay que ir a las causas del problema, para no tener que lamentar las dramáticas consecuencias".
Sobre las obras que históricamente la Iglesia realizó para suplir la ausencia del Estado, y la reciente intención de quitarle el financiamiento a la Iglesia, el padre Pepe consideró: "Yo pienso que es al revés y lo digo cuando veo esos pañuelos naranja. Creo que es una cuestión ideológica. Si uno se pone a pensar, es el Estado el que le debe a la Iglesia y no la Iglesia al Estado".
"La Iglesia siempre fue muy generosa en su vocación de servicio. Desde el mismo nacimiento de la Patria, la mitad de los congresales de Tucumán eran religiosos. Se jugaron por la Patria. Los curas atendieron y fundaron hospitales, congregaciones, construyeron escuelas…", reconoció.
"Siempre pongo el ejemplo de Campo Gallo, cuando llegué a Santiago del Estero. Me encuentro con un colegio secundario muy bien preparado y pregunto cuál fue el origen del mismo y me cuentan que fue el obispo Jorge Gottau que un día llegó allí, vio que no había colegio secundario y lo construyó, resolviendo el problema no solo a Campo Gallo sino a los pueblos cercanos. Después llegó el Estado. Para Santiago del Estero fue algo extraordinario lo que hizo la Iglesia. Y así te podría decir cantidad de acciones concretas donde la Iglesia se adelantó al Estado. Nosotros, los curas de las villas, no esperamos que venga el Estado para ayudar y curar a los chicos víctimas del paco. Lo hacemos nosotros y luego viene el Estado para colaborar con algo en lo que hacemos", sostuvo.
"La Iglesia le aporta y le aportó al Estado Argentino muchísimo, el tema es que se está cayendo en un debate ideológico que viene de otro lado. Es un debate que nos traen de afuera", aseguró. "Lo importante es que los argentinos que no estén manipulados por el poder exterior, se den cuenta que la Iglesia siempre estuvo de pie ayudando a los otros, a los pobres", añadió.

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