Alessandro cruto, el inventor de la lamparita eléctrica

Cultura 09 de febrero de 2019 Por
SEGUNDA PARTE - Cultura Piamontesa

Cuando Cruto pide ayuda al Estado, nadie se la da. Por esta razón no pudo llamar la atención sobre su invención.
Aunque parezca una fábula, Cruto tiene éxito donde Edison y su dinero han fallado. Pero casi nadie notó el éxito del turinés.
Edison ya había encontrado fondos para una fábrica de bombillas de filamento de bambú y con su típica "agresividad" (Edison también era un excelente manager y comunicador) había convencido al mundo entero de la indiscutible bondad de su producto.
Cruto perfeccionó algunos prototipos, y a fines de 1881 logró organizar una comparación pública entre la bombilla Cruto y la bombilla Edison. Piamonte vence a Ohio 3 a 0: la bombilla nacida en Piossasco tenía una duración mucho mayor (500 horas contra 40 de las de Edison, que se midió en los meses siguientes), tenía una luz blanca y limpia respecto de la amarillenta y a veces trémula de la obtenida por Edison y era menos complicada de producir.
En 1882 participó en la Exposición de Electricidad en Munich, donde obtuvo un gran éxito con su bombilla, cuyo rendimiento era mayor que la de Edison y emitía una luz más blanca.
Esta realización le da al inventor un reportaje del diario parisino "Cosmos le Monde": Mons. Cruto de Piossasco modifica honorablemente el famoso descubrimiento de Edison... esta invención está ciertamente destinada a un gran futuro.
En 1882 el laboratorio de Piossasco, gracias a algunos financiadores, se convirtió en un primer taller de producción y el 16 de mayo de 1883 las lamparitas Cruto iluminan las calles de la ciudad. Piossasco se convierte en la primera ciudad italiana y también europea, que se enciende con bombillas eléctricas. Un año antes que la Place de la Concorde parisina...
En 1884 la mayoría de las salas de la Exposición de Electricidad en la Exposición General Italiana en Turín se iluminaron con el sistema Cruto.
En abril de 1885, dado el enorme éxito y la inadecuación del antiguo laboratorio convertido en fábrica en Piossasco, una buena parte de la emergente burguesía industrial piamontesa lo ayudó a fundar una fábrica en Alpignano, a orillas del río Dora, para la producción a escala internacional de las bombillas que inventó.
En pocos años la fábrica ya tenía 26 empleados y producía 1.000 bombillas por día, que se exportaban a todo el mundo, incluido Estados Unidos.
Gracias a las continuas mejoras, también del proceso industrial, donde Cruto demostraba ser un experto diseñador de nueva maquinaria para rendir más eficiente la producción, las bombillas made in Alpignano eran cada vez más apreciadas.
Para obtener bombillas mejores y más confiables, Cruto reclutaba los sopladores de vidrio de Burano y patentó incluso una bombilla de filamento removible, un ejemplo de industria atenta a los desperdicios y lejana del "usa y tira" de hoy.
Cruto dirigió su fábrica hasta 1889, pero su vida no era eso. Siempre pensaba en nuevos inventos, mientras que sus asociados buscaban aumentar las ganancias.
Esta fábrica fue durante muchos años la única en Italia y continuó operando hasta poco después de la Primera Guerra Mundial, cuando cesó su actividad debido a dificultades financieras.
La industria sufre numerosos cambios de propiedad hasta que en 1927 fue adquirida por la Philips, que mantuvo una línea de producción de bombillas hasta fines de la década de 1960.
Retirado a la vida privada, Cruto murió el 15 de diciembre de 1908 y desde ese momento su nombre y su negocio se deslizaron lentamente en el olvido.

Ecomuseo sogno di luce (Alpignano)

En el 2004 se inauguró el ecomuseo "Sueño de luz" dedicado a Alessandro Cruto, que se encuentra dentro del edificio que vio la primera producción masiva de lámparas construidas sobre la patente del científico y su objetivo es recopilar y atestiguar su importante patrimonio científico y humano, que ha transformado a Alpignano en el país de las lámparas.

Reconocimientos

Piossasco recuerda a su ciudadano con una placa colocada en el pórtico del municipio.
En Turín se le dedicó una calle en el barrio Barriera de Milán y un mural en el barrio Lesna. El mural, en Via Bart, presenta un pequeño error: el texto en el costado indica que Alessandro Cruto fue el inventor de la bombilla de filamento de tungsteno.
Otra calle recibió su nombre en Roma, en el barrio Portuense, cerca del Lungotevere de los Inventores y en Pisa, en el barrio Porta a Mare.
Dibujos, notas y escritos de Alessandro Cruto, donados por su hija en los años 1950, junto con varios objetos, se guardan en el Museo de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci en Milán.
Matasellos dedicados a recordar el centenario de la muerte del inventor italiano Alessandro Cruto (Piossasco, 24-May-1847 - Torino, 15-Dic-1908).

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