La épica del Titán

La otra mirada 14 de enero de 2019 Por
A los 28 años, el piloto de Arrecifes se ha convertido en el deportista argentino de oro tras coronarse campeón de TC y sumar así su triple corona en la categoría.

Mientras se prepara para correr las 24 Horas de Daytona, repasó su historia y analizó su actualidad en el programa La Diaria de Radio Universidad.

"En la vida el secreto no está en tener buenas cartas, sino de jugar bien una mala mano", Robert Luis Stevenson (1850-1894), novelista, poeta y ensayista escocés.
Agustín Canapino lleva a la práctica de maravillas el pensamiento de Stevenson. Para certificarlo basta con repasar lo ocurrido en la carrera final del pasado campeonato de TC, cuando casi no tenía chances de ser campeón. Y lo fue. O la definición de 2017 en el Roberto Mouras de La Plata, cuando con todo en contra superó por solo un cuarto de punto al gran candidato Facundo Ardusso. Y también fue campeón. Pero además, supera la idea de Stevenson, porque el enorme piloto de Arrecifes juega de manera ideal sus cartas, cuando estas son ganadoras. Lo ha demostrado en una larga serie de carreras que ha ganado y los trece títulos que brillan en su historial. Pero esas dos carreras que cerraron hasta aquí su triple corona en la categoría más pasional del automovilismo argentino, desempolvaron la palabra "épica". Ese término propio de la poesía de Homero que se ha utilizado recurrentemente en la historia de las competencias y que fue perdiendo fuerza en estos tiempos.
"Fue una definición increíble. Yo me había despedido de la posibilidad de ser campeón después del toque con Urcera en la serie, cuando me fui afuera e hice un trompo y tuve que largar la final desde el fondo. Además Rossi y Ardusso salían en las primeras filas y estaban por delante en el campeonato. Pero como decía Fangio, ´las carreras terminan con la bandera a cuadros´. Y los campeonatos también. Creo en el destino, en un Dios. Se venía la lluvia, pero no parecía que sería para tanto. Y con mi viejo y todo el equipo decidimos jugarnos y poner gomas para piso mojado, era tirar una moneda al aire. Y nos salió bien. Fue un poco de azar y otro de estrategia. Igual fue difícil correr en esas condiciones. Esto lo marca que la mitad de los autos se fueron de pista en algún momento. Creo que tuve la inteligencia de no arriesgar de más, de mantener un buen ritmo y manejar los nervios, porque no dependía solo de mí. Pero se dio", le dice Canapino a Marcelo Muriel y Javier Colombo en su programa La Diaria de Radio Universidad.
Su gran mérito es haber conseguido la gran mayoría de sus títulos en las tres categorías más importantes de Argentina: el TC, el Súper TC 2.000, y el Top Race. "Soy agradecido a Dios y a la vida, porque soy un profesional de mi pasión. De adolescente, no podía correr ni en la plaza de Arrecifes en bicicleta, y hoy me encuentro con posibilidades que son muchísimo más de lo que hubiera imaginado alguna vez".
A "Canapa" se le hizo difícil el comienzo porque "mis viejos se habían separado, a mi papá lo veía poco, vino la crisis de 2001, mi familia no estaba bien económicamente... Pero eso no me quitaba la pasión por el automovilismo; yo soñaba con correr". Pero aparecieron los amigos y el aporte fundamental de Alberto Canapino para poder subirse a un auto de la Mégane, categoría de la que fue campeón en la temporada siguiente, con 17 años. "Hoy no lo podría hacer. Me jugó a favor que fue una época donde no era tan caro correr. Ahora, si no tenés sponsors fuertes, arrancar es imposible", le contó hace un tiempo a Clarín.
- ¿Qué significa ser el hijo de un hombre tan importante para el automovilismo como Alberto?
- "Es, además de mi viejo, el tipo que me ha enseñado todo sobre un deporte tan difícil como el automovilismo. Pero es raro lo que pasó, porque hizo todo lo posible para que yo no fuera corredor porque él sabe lo duro que es esto y también los riegos que se corren. Pero a la vez es mi mentor y mi maestro, diciéndome siempre las cosas de frente con su habitual seriedad. Gracias a que soy su hijo es que tuve tantas posibilidades y tanto respaldo".
- Ser uno de los pocos pilotos rentados, ¿te brinda una tranquilidad distinta?
- "Creo que al contrario. Es una presión, porque a vos te contratan para ganar carreras y campeonatos. El día que no lo haces, se termina el cuento de hadas. ¿Es resultadista? Sí. El mundo se mueve así, especialmente el deporte de alto rendimiento".
Después de vivir un gran 2.017, en el que fue campeón de TC y Top Race V6, además de subcampeón de Súper TC 2000, el 2018 le dio otro título en la máxima categoría nacional y el Olimpia de Oro, una distinción que el automovilismo solo había recibido en 1954 gracias a Juan Manuel Fangio. Pero, fundamentalmente por esa carrera en San Nicolás, todo lo que ha conseguido en doce temporadas lo convirtieron en un piloto indiscutido, esos que son parte de la historia. Y solo tiene 28 años.
Según le detalla al diario Clarín, no es cierto que Canapino sólo haya ganado un título en 2018. También se quedó con el trofeo en el campeonato español de V8 Súper-cars de iRacing, los juegos simuladores de carreras. El de Arrecifes representa nada menos que a la división de eSports (deportes electrónicos) de la escudería de Fórmula 1 Williams. Y es elocuente al hablar de esta modalidad: "Yo soy más gamer (jugador) que piloto, porque de chico, en lugar de correr en kartings, jugaba en los simuladores. Al cabo, esa fue mi base".
- ¿Es una ventaja correr contra gamers siendo piloto profesional?
- "No, al contrario. Es muy difícil. Son chicos muy talentosos y tienen muchas más horas que yo para entrenar, porque casi no tengo tiempo libre. Las pocas horas que tengo las dedico a prepararme, porque me gusta pero también porque Williams me contrató para ganar, no para salir octavo".
- ¿Se puede disfrutar como un juego?
- "Sí porque mi disfrute pasa por ahí, por exigirme y tener presión. Me siento feliz y pleno cuando compito al máximo nivel. Y tomo esto como si fuera ´real´. Te juro que cuando gané el campeonato estaba tan feliz como cuando los gané en la realidad".
- ¿Puede un gamer convertirse en piloto "de verdad"?
- "Es muy difícil, pero creo que se puede dar. Sería lindo, un caso de estudio. Me pasó algo curioso con uno de los mejores de España, un muchacho de 24 años que me dijo que quería mis consejos para intentar correr en el mundo real porque le llama la atención mi caso. Y estaré encantado de juntarme con él y ayudarlo".
Por estos días, Canapino se sigue preparando para correr el próximo 26 de este mes las 24 horas de Daytona, manejando un Cadillac del equipo del también argentino Ricardo Juncos. Y lo hizo de maravillas, siendo el octavo en las pruebas, a solo tres décimas del colombiano ex Fórmula 1 Juan Pablo Montoya, tres veces ganador de la prueba. Hay muchas miradas puestas en él, y su actuación podría potenciar su futuro en los Estados Unidos, donde Juncos Racing tienen equipos en IndyCar e Indy Lights.
- ¿Qué significa correr en Rafaela?
- "Es el Templo de la Velocidad, el circuito en donde tenemos la adrenalina a tope, y donde todos los pilotos queremos ganar. Todavía no pude hacerlo, pero por supuesto que no pierdo las esperanzas. Cada vez que se arma el calendario miro cuando se corre allá, y sueño con poder al fin ganar".

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