Empezó la guerra

Editorial 14 de enero de 2019 Por
Llegan los tiempos en que empiezan a bombardearnos con los llamados "temas de campaña", es decir, aquellos asuntos que los partidos políticos creen que subirlos al podio de la información cotidiana, les pueden generar rédito electoral.
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A cada ataque que sucede viene el irremediable contra ataque de la oposición que acusa al otro de instalar determinado "tema de campaña" para lo que busca movilizar a la sociedad en uno y otro sentido. El caso de la modificación para llevar a 15 años la edad de imputabilidad de los menores que comentan delitos, lo sugirió el oficialismo y hasta intentó abrir sesiones extraordinarias en el Congreso para tratarlo en febrero.
Automáticamente se hizo oír la reacción de los opositores a Cambiemos que insisten es que un anuncio marquetinero pero sin una base jurídica sólida, varias ONGs y sectores de la Iglesia también se mostraron en desacuerdo. La oposición por su parte planta llevar al Parlamento un proyecto de ley para bloquear los aumentos de los servicios y el transporte anunciados por el Ejecutivo. Desde la alianza gobernante aseguran que es una actitud demagógica que atenta contra la propia estabilidad económica del Estado.
Temas de campaña seguirán cayendo sobre los ciudadanos que deberán estar prevenidos para evitar ser víctimas de operaciones mediáticas que a través de los medios o las redes sociales intentarán instalar como promesas o críticas. Volver a tener que soportar esa retahíla de ideas que suenan como música para los oídos de los futuros electores, pero que en el fondo saben que jamás se cumplirán, que una vez que ganen, si ganan, algo los obligará a cambiar de planes y de eso ya estamos hasta la coronilla de experiencias negativas.
La mayor de las batallas se librará en el terreno de la economía. El Gobierno lleva tres años seguidos de pésimos resultados en su gestión económica y en esa herida pondrán especial énfasis sus opositores. En este terreno Cambiemos no tiene demasiados argumentos para rebatir las críticas salvo insistir en que ¿lo peor ya pasó?. Aparentemente el oficialismo recargará las tintas sobre la enorme red de corrupción que la Justicia descubrió y probó que se organizaba desde el mismo Poder Ejecutivo cuando gobernaba el matrimonio Kirchner.
"No volver a ese pasado corrupto" será el eje de los temas de campaña de Cambiemos, mientras que desde el kichnerismo responderán desde la idea "Con Cristina vivíamos mejor". Será una discusión sobre el pasado lejano y cercano pero no hablarán de futuro, no pueden, no tienen con qué. Tal vez, los únicos que puedan instalarse en el mañana sean los líderes del peronismo federal que podrán basar sus temas de campaña en dos líneas críticas: "Sin la corrupción K ni el fracaso económico de Macri". Nos llenarán la cabeza con la casi eterna comparación sobre quién fue mejor, cuando los ciudadanos ya pagamos las entradas y soportamos dos espectáculos horrorosos que debutaron en 2003 y tal vez terminen este fin de año.
Los que manejan los temas de campaña de uno y otro lado no descartan recibir ataques con "carpetazos" que develen más casos de corrupción por el lado de los kirchneristas y por el otro, negociados oscuros de los amigos del Presidente.
Como bien usted intuye querido lector, nos llenaran de basura en su mayoría falsa y las redes sociales colapsarán con los mensajes digitados para convencernos o confundirnos. Este es un año ideal para abstraerse de la política y pensar que tal vez exista la posibilidad de un país mejor.
Tal vez sea un buen ejercicio hacer una lista de todos los que pasaron por la administración pública en los últimos veinte años y cada vez que un nombre de esa lista aparezca como posible candidato a algún puesto más o menos importante, tacharlo. Con este breve ejercicio quizás evitemos volver a equivocarnos. Pensándolo bien esta ayuda memoria debería hacerse viral y cada argentino libre de pensamiento, tenerlo en cuenta a la hora decidir y que sea lo que Dios quiera.
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