No cesan los intentos de estafas telefónicas en Rafaela y la región

Sucesos 10 de enero de 2019 Por
Los premios "virtuales" y el cambio de billetes son las dos modalidades criminales más extendidas. La Justicia desbarató a algunas bandas, pero el flagelo continúa.
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Las cárceles son la clave en el entramado. En las últimas horas hubo algunos intentos en nuestra ciudad y otro concretado en San Guillermo. Casi siempre las víctimas son personas adultas mayores.

(Fuentes: CASTELLANOS, La Voz, Radio Belgrano) "Señora, le hablamos de Anses para informarle que los billetes de 100 pesos van a dejar de tener valor y si no los cambia perderá todo". Este es uno de los ardides que utilizan a través de llamados telefónicos para engañar a inocentes víctimas.
"Se ha ganado un auto y debe enviarnos el importe destinado al seguro para que podamos entregarle el vehículo", es otro de los 'versos' a los que apelan los estafadores. El flagelo está sumamente extendido en todo el país y no se detiene a pesar de la acción de la Justicia que, con todos los medios, sigue encontrando responsables de estas maniobras, difíciles de combatir.

Las cárceles

Lo llamativo es que gran parte de estas modalidades delictivas nace de las cárceles, donde resulta difícil combatirlas porque los mismos presos que cayeron por este delito siguen estafando, sin mayor control. No existen inhibidores de señales de celular -al menos no funcionan- ni parece que las requisas o detectores fueran efectivos para evitar el paso de aparatos, según advierten los investigadores. Además, hay que aclarar que se ha comprobado que los call centers que se montan tras las rejas, funcionan durante 12 horas seguidas, sin interrupción y sin que sean 'detectados'.

En Rafaela

En las últimas horas se conocieron varios intentos -no supimos de alguno que efectivamente se haya concretado- de estafas telefónicas. Al menos dos mujeres recibieron comunicaciones de parte de presuntos "familiares" requiriendo información sobre qué cantidad de dinero tenían en la casa y que deberían cambiarlo. Para ello ofrecían enviar a una determinada persona -el estafador- y de esa manera se concretaría finalmente el ilícito.

En San Guillermo

Todo se inició cuando Esther Lione de Williner (77) recibió un llamado telefónico escuchándose una voz femenina algo distorsionada haciendo mención de que era su hija Mariel, la que le solicitaba que le prepare todo el dinero, porque tenía que ir al Banco Nación de Suardi para poder cambiarlo, diciéndole que mandaría a una persona llamada Alejandro para que lo retire. Unos minutos más tarde se hizo presente un hombre de aproximadamente 1.70 de altura, cutis blanco, cabello corto negro, de entre 30 y 40 años, el cual tras ser atendido por el nietito de la mujer, ingresó al domicilio por su cuenta y le comenzó a decir 'apúrese, apúrese, que nos cierra el banco'. La denunciante le dio la plata y el hombre se retiró del lugar. La misma voz femenina, que se hacía pasar por su hija Mariel, se comunicó con su marido Celestino Williner diciéndole que vaya al Banco Nación de Suardi que lo estaba esperando allí. Pasado un momento, Williner llamó a su hija para decirle que la estaba esperando en el Banco Nación Suardi, pero ella le contestó que estaba en la farmacia trabajando con lo que se dio cuenta que había sido engañada. El dinero sustraído fueron 9 mil dólares y 45.000 pesos.

Algunos consejos

Ninguna empresa seria va a solicitar dinero por correo para solventar gastos administrativos. En caso de toparse con una situación así, lo mejor es cortar la llamada. Tampoco ninguna sucursal bancaria o sede oficial de algún gobierno irá a un domicilio particular a cambiar billetes: siempre, en todos los casos, se trata de una estafa. Se debe desconfiar de promociones donde se vendan objetos o viajes a muy bajo precio o se regalen bienes caros. No hay que darle datos personales a nadie, mucho menos claves de tarjetas o claves PIN con las que esos delincuentes puedan estafar luego. Desde la Policía recomiendan que si alguien recibe una llamada desde la cárcel, lo mejor es cortar. Tampoco hay que responder mensajes de números desconocidos ni brindar ningún dato personal (nombre, edad, familiares, dirección o cualquier información de este tipo) a alguien que llama por teléfono.

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