Pedro Aznar repasará su larga trayectoria en el Teatro Colón

Cultura 09 de enero de 2019 Por
El gran solista del rock argentino cerrará la gira Resonancia, que pasó por Rafaela, con la que repasa su carrera solista, con un concierto con orquesta sinfónica, la propuesta del festival Únicos que en esta edición suma a Gustavo Santaolalla, Luciano Pereyra, Katherine Jenkins y Lila Downs, entre otros.
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"Tengo la bendición de trabajar con muchos colegas. Este último año lo dediqué a componer con amigos autores. Estamos todo el tiempo enviándonos poemas o retazos de música con autores de acá y de Chile". Pedro Aznar está, en cuerpo y alma, tomando un descanso en una localidad costera.
Pero su mente puede tomar distancia y, mientras mira las nuevas olas, piensa en el concierto que el mes que viene dará en el Teatro Colón, como cierre de "Resonancia", el espectáculo retrospectivo que comenzó hace dos años para celebrar sus 35 de carrera como solista. Ese concierto marcará en su vida artística una bisagra para comenzar un nuevo proyecto de canciones. Y si el escenario elegido es el del Teatro Colón se debe a que fue convocado para ser parte del Festival Únicos, el segundo ciclo de conciertos que se hace en el gran coliseo argentino de la lírica, con músicos de las extracciones más variadas.
Si el año pasado tuvo a Joan Manuel Serrat, el DJ argentino Hernán Cattaneo, la megaestrella del pop latino Luis Fonsi y el prócer del rock progresivo Rick Wakeman, este año la grilla no será menos variada. Café Tacuba, Lila Downs, Gustavo Santaolalla (hasta aquí se podría encontrar una estética común), el regreso de una princesa del crossover, Katherine Jenkins, y el crédito local Luciano Pereyra. Además, habrá un espectáculo temático con varios artistas: "El abrazo del tango y el flamenco", que alistará a los españoles Miguel Poveda y Antonio Carmona, y a los argentinos Ariel Ardit y Guillermo Fernández.
Aznar, que subirá al escenario el 13 de febrero, sumará tres invitados a su recital unipersonal "Resonancia". ¿Quiénes son? "No te lo voy a decir, es sorpresa", dice, y se ríe. Y las nuevas canciones que compone, ¿con quién las escribe de este y del otro lado de la Cordillera? "Tampoco".
Pedro "el misterioso" Aznar no suelta información. Lo que sí se sabe es que su "Resonancia" tendrá el plus de la sala del Teatro Colón. Y esa es una buena yapa para cerrar el ciclo. "Sí, lo hago por última vez y los invitados son sorpresa total", insiste, y se ríe con ganas. La relación de Aznar con el Colón ya tiene varios capítulos desde que en 1999 participó en un homenaje a Jorge Luis Borges. "Es un lugar de mucha emoción. Va a ser una noche especial que conjuga varias cosas: show retrospectivo, cierre de la gira y un lugar increíble y emblemático".
Esa es la principal diferencia de este concierto con las anteriores actuaciones del exbajista de Seru Girán. Se trata de un verdadero racconto de su actividad en solitario. Esa que comenzó con un primer disco solista en el que, más allá de responder a la estética de aquellos años (principios de los ochenta), plasmó buena parte del universo sonoro de ese virtuoso bajista de 23 años. Grabó temas propios y piezas muy significativas de los compositores más diversos. Desde "Nefertiti", de Miles Davis, a "Setembro", de Ivan Lins; de "Because", de sus amados The Beatles, a "Pavana para una infanta difunta", de Ravel.
"Mi primer disco fue una declaración de principios con músicas que habitaban en mí y me conformaban como artista. A partir de ahí me quedé con lo más medular. Lo central, todo aquello que hago y que se definió hace ya unos cuantos años. Mi centro de operación es la canción abierta, que puede incorporar elementos del rock, el pop, el tango y el folklore. Esa es toda mi área o mis dominios. Ahí está la música que me atrapa, me motiva o estimula. Fui llevando cada vez más mi música hacia ese sector".
Se cumplieron 35 años del lanzamiento del primer disco solista de Pedro y cuarenta de la publicación del primer álbum de la banda más importante en la que participó. Si bien el comienzo de su carrera está marcado por su paso por grupos como Madre Atómica -por allí también pasaron Lito Epumer, Juan Carlos "Mono" Fontana, Rubén Alcaraz, César Franov, Jota Morelli y Guillermo Vadalá-, o Alas (con Gustavo Moretto y Carlos Riganti), fue recién con Seru Girán (el cuarteto junto a Oscar Moro, Charly García y David Lebón) con el que alcanzó mayores escenarios y el respeto de un público mucho más amplio, siempre ligado al rock.
Se podría pensar que la enumeración de aniversarios ata a un artista a su pasado en vez de posicionarlo con vistas a un futuro. Sin embargo, para Aznar es una especie de oportunidad.
-¿En qué momento o lugar quedás luego del cierre de esta retrospectiva?
-En el de mirar al futuro. Revisitar te lleva a encontrarte con cómo fuiste pensando en cada uno de esos momentos. Lo que te motivaba a hacer música, las intuiciones y las correcciones de rumbo, si se quiere: todo eso forma parte de un balance importante e interesante de hacer. No lo viví como una celebración de lo hecho hasta ahora, sino como la manera de darle un cierre y de consolidar un trabajo, para tomar impulso y saltar a lo próximo.
-¿Componer canciones con colegas?
-Sí, eso es muy satisfactorio porque sale de manera espontánea y creo que lo que significó "Resonancia" me consolidó una sensación de confianza y de seguridad en mí mismo, como compositor y autor, en el sentido de ser cada vez más fluido e intuitivo. Ir por las primeras ideas que aparecen. Hay que saber ganarse la espontaneidad con el tiempo. Porque cuando uno empieza está pendiente de qué hacer y de cómo hacerlo. Te doy como ejemplo el mundo de la pintura. Para un pintor, tener un lenguaje propio, contemporáneo y válido es difícil. Muchos pintores pasan muchos años buscando su lenguaje.
-¿Cuándo lo encontraste?
-Creo que con el disco Cuerpo y alma, de 1998. Y me pasó que desde ese momento vengo ahondando. Creo que tengo el rock como lenguaje y el folklore como centro de operaciones.
-Qué buena definición. Quizás hayas sido un poco nómade al momento de ir buscando nuevos proyectos.
-No, no soy nómade, porque estos tiempos son distintos. En realidad, cuando empecé había gente que no entendía la diversidad estilística. Estaban esperando una definición angosta y se encontraban conmigo, que era alguien que abría el territorio. A la vez, no fui el primero que hizo eso, ni seré el último. Fijate León Gieco, que lo hace desde mucho antes que yo y es aceptado en su diversidad. Y lo podés ver en el listado de artistas del festival de Cosquín folclórico y en el Cosquín Rock, el mismo año. Eso es algo que hoy la gente entiende y acepta.
-Y no se te relaciona con ser artista de una época.
-Así se ve a los artistas que no tienen revalidación. No es mi caso. Se nota en mi público.
-¿Qué forma tiene lo que estás componiendo?
-No tiene todavía. Es mucha música. Entre el primer día del año y hoy compuse cuatro canciones. Estoy en una etapa muy fértil, productiva y feliz. Y del último año deben ser más de veinte canciones que aparecerán en proyectos a dúo con otros artistas, o un disco con colaboraciones.
-¿De qué se habla en esa canción actual?
-Lo que hay en común es una mirada abierta y la intención de que la música sea válida, local y universalmente, con valores perdurables. Entre los músicos con los que vengo trabajando hay gente de todas las edades, de dos países, que pertenecen a corrientes distintas. Y en eso hay un valor interesante: cosas que atraviesan pertenencias, tribus, identificación. Eso es el valor de tener una palabra potente. Que haya una poética involucrada y conocimiento profundo de lo que se está haciendo. Compuse cosas en muy distintas venas.
-En la era actual, la del trap, ¿perduran o se abandonan las melodías?
-No creo que haya un abandono de las melodías; van apareciendo nuevos modos de expresar. Tienen su lugar, su espacio y su manera de decir. Me pasó de encontrarme con chicos muy jóvenes con los que nos recomendamos música mutuamente y nos sorprendimos con cosas que no conocíamos. En definitiva, seguimos en busca de la gran canción, la que transciende, la que es vínculo social.

Festival Únicos, la programación

Lila Downs. 12 de febrero, a las 19.30, Café Tacuba. 12 de febrero, a las 21:30, Pedro Aznar. 13 de febrero, a las 19:30, Gustavo Santaolalla. 13 de febrero, a las 21:30, Luciano Pereyra. 14 de febrero, a las 19:30 y 21.30, Katherine Jenkins. 16 de febrero, a las 21, El Abrazo del tango y el flamenco. 17 de febrero, a las 21. Mauro Apicella, La Nación.

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