El sector fabril ya no es la principal fuente de empleos privados

Locales 09 de enero de 2019 Por
Si bien es cierto que el sector manufacturero no es el único agrupamiento económico que provee alternativas de empleo en la ciudad, su importancia estratégica, extendida casi desde los inicios de la colonia.
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- Foto: ICEDeL

Indica que se trata de un eslabón que históricamente ha actuado como dinamizador y promotor de oportunidades laborales, enlace crítico en el proceso de desarrollo local.


A pesar de ello, el año 2017 fue testigo de un acontecimiento inédito para la ciudad de Rafaela: por primera vez hubo más personas trabajando en actividades comerciales que en el sector industrial.
Los datos del Relevamiento Socioeconómico 2018 no solo confirmaron este hecho histórico, sino que incluso lo profundizaron, acentuando la participación declinante del empleo industrial que ha comenzado a sentirse con fuerza desde la medición del año 2015.
Este menor dinamismo empresarial industrial ha encendido las alarmas en la ciudad. Si se toman en consideración los últimos dos años, solo el 23,9% de las empresas incorporó personal, en tanto que el 19,9% despidió trabajadores durante el mismo período.
Representantes de todos los sectores han declarado haber sentido los embates de los múltiples problemas que atraviesa la economía nacional, con menciones especiales al impacto desfavorable que han provocado los aumentos en los cuadros tarifarios, las presiones inflacionarias, los vaivenes en el tipo de cambio, las limitaciones para el acceso al financiamiento y la caída en los niveles de consumo doméstico, entre otras evocaciones.
El efecto conjunto de todas estas variables sentó las bases para justificar la pérdida de potencia industrial, con sus previsibles correlatos en el empleo. En efecto, en un año donde el comercio también ha mostrado caídas en sus niveles de ventas, el mercado laboral de Rafaela exhibió un esperable crecimiento de la fracción de la población afectada por problemas de inserción laboral, ya sea porque no consiguen trabajo, o por trabajar un número reducido de horas y desear conseguir una ocupación con mayor prestación horaria.
Si bien la tasa de desocupación se retrajo (de 8,1% a 6,9%) en el segundo trimestre del año, la tasa de subocupación demandante trepó (de 10,0% a 11,9%), alcanzando de esta manera la mayor medición relevada en la ciudad, superando incluso los registros del año 2002, epicentro de la crisis económica, social y política más importante de la historia nacional.
Así las cosas, el fuerte aumento de la subocupación demandante resultó ser superior a la moderada baja que transitó la tasa de desocupación, lo cual indica que la creación de empleo en este último año ha estado caracterizada mayoritariamente por ocupaciones de bajas prestaciones horarias, muchas de ellas de tipo autogestivas, y por lo general, en el sector informal de la economía.

Otros datos

Sobre una estructura del desempleo local compuesta en un 63,7% por menores de 30 años, menos de un tercio de los jóvenes desocupados son hombres (28,7%). Esta misma situación se traslada para todo el segmento de desocupados locales. Los datos globales de la ciudad indican que el 73,9% de los desocupados son mujeres, una cifra que confirma la prevalencia de lógicas de género en la caracterización de las relaciones laborales actuales.
Las diferencias en la inserción laboral de la población adulta y el agrupamiento juvenil son significativas, tanto en acceso, como en calidad del empleo. Los jóvenes presentan tasas de desocupación que triplican los valores obtenidos para la población adulta, siendo también quienes padecen con mayor intensidad los azotes de la precariedad laboral, experimentando en carne propia la tiranía del subempleo.
A todo ello se adiciona otro gran problema estructural, el desempleo de larga duración. El 47,8% de los desocupados lleva doce meses o más en la búsqueda activa de una ocupación, acumulando frustraciones. Este índice creció vertiginosamente en el último año, en una clara señal de alerta, dada la pérdida de habilidades que suelen provocar los largos períodos de inactividad.
Particularmente alarmante resulta esta tendencia alcista entre los mayores de 45 años, fragmento poblacional que representa el 21,8% de los desempleados locales (18,1% en 2017). La falta de oportunidades para quienes componen este segmento enciende una mayor preocupación, dado el alto riesgo de vulnerabilidad y de exclusión que afecta a las personas que han quedado al margen del circuito laboral.

Perfil de ocupación

Si se analizan los perfiles de ocupación generados por la industria en el último bienio, casi la mitad de las empresas que han incorporado personal, optaron por seleccionar personas mayores de 25 años. No obstante, en términos cuantitativos, los menores de 25 años representaron el 40% de los ingresos efectivos creados durante los últimos dos años, reflejando la posición relevante del sector industrial para el abordaje de estrategias tendientes a enfrentar los problemas de desempleo juvenil.
Distinta es la situación de los adultos mayores de 45 años: menos del 5% de los puestos de trabajo creados por la industria en el período han sido ocupados por personas adultas, existiendo un sesgo mayoritario hacia la incorporación de personas con edades por debajo de este umbral etario.
En relación a las cuestiones de género, se percibe una notable preferencia por la incorporación de varones al momento de caracterizar los procesos de inserción laboral. Solo el 21% de los puestos de trabajo han sido ocupados por mujeres, consolidándose una tendencia que ya fuera puesta de manifiesto en los operativos censales realizados con anterioridad.
La dimensión educativa, por su parte, también ha jugado un factor diferencial para explicar las brechas de inserción. El 55,8% de las empresas excluyeron de sus procesos de selección a personas sin titulación de nivel medio. Solo el 23% de los puestos de trabajo creados en el bienio han sido cubiertos por personas sin título secundario.
Por último, relacionado a lo anterior, resulta alarmante también el intenso desplome en el porcentaje de empresas que incorporó personal bajo sistemas de pasantías, un instrumento que ha demostrado resultar eficaz para agilizar la transición desde el mundo académico hacia el espacio laboral

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