La orden de Abásolo, un disparador

Locales 08 de diciembre de 2018 Por
El incidente registrado el viernes de la semana pasada frente al Juzgado Federal fue el principio del fin para la tolerancia con que se venía tratando a los lavacoches en la zona céntrica.
juzgado federal

En los últimos años no faltaron incidentes de gravedad en varios lugares. Por ejemplo, la pelea que en las vísperas de las fiestas de fin de año de 2016 tuvieron el "Loquillo" Gabriel Rivainera y Matías "Chirola" Funes, que terminó con uno de ellos herido con un envase de vidrio partido al medio, ensangrentado y refugiándose
en el local de una financiera de Alvear y San Martín, ante el pánico de los concurrentes al lugar.
Menos de tres meses después, ese enfrentamiento terminó en la muerte violenta de Rivainera en el barrio 2 de Abril y con "Chirola" esperando todavía un juicio oral que lo tendrá como principal acusado. Los dos tenían una "parada" como lavacoches en la zona. O las corridas y peleas a cuchillo en plena plaza 25 de Mayo; o los casos
de violencia de género que también protagonizaron algunos connotados "trapitos" en torno a la misma plaza céntrica de la ciudad.
Sin embargo, el incidente casi banal entre dos lavacoches que terminó en una intervención de un integrante de la Policía Federal asignado a la custodia del Juzgado Federal marcó el fin de la paciencia. Al uniformado uno de los lavacoches se le resistió y terminó hiriéndolo levemente.
Lo capturó un gendarme y hubo un procedimiento que pareció demasiado aparatoso en el momento en que se concretó: con el lavacoches tendido boca abajo y esposado en la vereda de calle 25 de Mayo al 100, hubo un corte de tránsito en plena hora pico y todo pareció un "show". Sin embargo, en ese momento el juez federal Abásolo, bajo cuya ventana sucedieron estos incidentes, ya había decidido ponerle fin al tema y exigir que no aparecieran más "trapitos" en la vecindad del Juzgado.
La argumentación de Abásolo es absolutamente lógica: en el Juzgado se tramitan causas muy importantes y continuamente entran y salen detenidos por causas federales, así como funcionarios judiciales. ¿Se puede permitir que los lavacoches estén rodeando a los móviles de Gendarmería o de la Federal libremente, en todo momento?
¿Y si un día llega un cómplice de un narco y se mimetiza con los lavacoches para intentar alguna maniobra que tienda a la liberación de un detenido o a otra cuestión igualmente grave?
Consecuencia uno: desde el lunes pasado no hay más lavacoches en las adyacencias del Juzgado. Consecuencia dos: ¿se puede o no se puede desalojar por la fuerza a los lavacoches de los lugares que ocupan? Porque hasta ahora el argumento que bajaba desde los organismos pertinentes –Municipalidad, Policía provincial, MPA, Juzgados de Menores, etc- era que no se podía desalojar intempestivamente a los lavacoches en tanto no vulneraran la ley penal.
El paso dado por Abásolo marcó un antecedente. Y también expuso ante la sociedad que no es cierto que "no se puede hacer nada" respecto a esta problemática.
De ahí a que el intendente Castellano decidiera dar un paso adelante en la problemática de los lavacoches hubo nada: solo la resolución política de firmar el decreto.

Te puede interesar