Pirotecnia: cayeron pedidos de habilitación de comercializarla

Locales 05 de diciembre de 2018 Por
Hasta el momento solo seis negocios hicieron el trámite en el Municipio: tres ya fueron inspeccionados y el resto recibirá hoy la visita correspondiente. Es menos de la mitad del total de sitios de comercialización minorista que operaron en diciembre pasado.
pirotecnia

La situación económica afecta a todos los sectores. Pero sin duda una de las que mayores dificultades tiene para sobrellevar la crisis, es el comercio, servicios y pymes. Y por supuesto, la provincia de Santa Fe y la ciudad de Rafaela no están al margen.
Basta con recordar uno de los últimos -y más crudos- informes vertidos por la Federación de Centros Comerciales de la provincia de Santa Fe (Fececo) en su reunión plenaria de octubre, donde advirtió que en todo el territorio santafesino hay 100 mil comercios y pymes en "estado de emergencia".
Al momento de enumerar las principales causas del angustiante escenario, Fececo puso en la lista a la pérdida del poder adquisitivo, la absorción del circulante, la inflación descontrolada, una presión impositiva sin precedentes, los permanentes tarifazos, el crecimiento constante de venta ilegal e informal, el aumento del desempleo, entre otros factores.
El panorama ha llevado ya a que muchos negocios tengan que cerrar sus puertas, dada la imposibilidad del sostenimiento económico, dejando a una cantidad importante de empleados sin su fuente laboral, acentuando mucho más la situación y el círculo vicioso.
Pero también generó otro fenómeno: la escasísima aparición de nuevos comercios. El contexto planteado anteriormente, sumado a la incertidumbre general, la desaparición del financiamiento, tanto de proveedores como del sistema, y las tasas por las nubes ha causado que realizar una inversión inicial para montar un negocio sea casi inviable y se convierta en tarea de unos pocos.
Eso se traslada, por estos días, a la baja de solicitudes de habilitación que el Municipio rafaelino recibió de parte de locales que pretenden comercializar pirotecnia en forma minorista.
Hasta el momento solo fueron seis los pedidos. Según pudo indagar Diario CASTELLANOS, tres de ellos ya han sido inspeccionados durante los últimos días, mientras que la mitad restante recibiría hoy mismo la visita de los profesionales pertinentes.
Lo llamativo es que la cifra representa menos de la mitad de los comercios que han sido habilitados en diciembre pasado, cuando el total ascendió a 14.
Todos los pedidos son para que la habilitación rija únicamente durante los 31 días del mes en curso, con lo cual una vez vencido ese plazo, deben bajar de manera automática sus persianas.
Por lo tanto, a estas solicitudes se le debe sumar solo un local que tiene la habilitación durante todo el año, abonando el tributo correspondiente. Se trata del ubicado en bulevar Lehmann al 1100.
En cuanto a los valores, la Ordenanza Tributaria vigente estipula que los negocios que deseen comercializar en carácter mayorista deben abonar 13.942 pesos (no hubo ningún pedido), mientras que los minoristas están obligados a pagar 8.365 pesos. Se trata de un valor mínimo, al que se le suma un ajuste por facturación, cifras que se alterarán cuando el Concejo municipal apruebe la nueva Tributaria durante las próximas semanas.

Requisitos

Desde el Municipio se entiende que cada año es más "sencillo" realizar las inspecciones y posteriores habilitaciones, dado que los negocios que las piden son siempre los mismos, y ya conocen de memoria los requisitos que deben cumplir para no tener problemas.
En este sentido, se les impone:
- Tener una conexión eléctrica segura.
- Disponer de, al menos, un matafuego.
- Luz de emergencia.
. Ingreso adaptado para personas con capacidades diferentes.
- Estanterías de material ‘antichisposo’ (o en el caso de que sean de metal, que tengan bajada en tierra).
- Piso de goma.
En cuanto a la mercadería, es menester obviamente que sea legal. Sin embargo, la tarea de constatarlo queda en manos de las fuerzas policiales, y no del Estado local.

Una tendencia marcada

El descenso en la cantidad de negocios que tienen la intención de comercializar pirotecnia no es casual, sino que remite a una tendencia que se acentúa desde los últimos años en la ciudad: el descenso en la utilización de estos productos.
El factor económico puede ser un causal, ya que sus precios nunca han sido particularmente bajos, y siempre han ido de la mano de la inflación.
Sin embargo, el principal motivo parece ser la toma de conciencia de parte de la ciudadanía respecto de los daños que produce en un sector de la sociedad la pirotecnia sonora.
Por un lado, las campañas en contra de su uso ponen el acento en la afectación a personas que padecen enfermedades que las tornan sensibles a los estruendos producidos por este tipo de explosivos. Entre otros, a los chicos con autismo, que suelen ser víctimas inocentes y silenciosas del uso descontrolado de la pirotecnia. 
También, los veterinarios han certificado el efecto que la pirotecnia tiene en muchos perros y gatos: estrés auditivo, ganas de huir (lo que provoca todo tipo de accidentes, incluido atropellos), taquicardia, palpitaciones, temblores, náuseas, convulsiones, paros cardíacos.
Somos conscientes de los esfuerzos realizados desde los diferentes sectores involucrados con la salud de las personas y de los animales, por ésto es que desde Cambiemos sentimos la necesidad de aportar a una causa que ya lleva años de lucha, una ordenanza que ponga fin al padecimiento de los más vulnerables.

Un proyecto "en veremos"

A mediados de octubre los concejales del Bloque Cambiemos retomaron la iniciativa por la cual se busca que Rafaela se declare libre de pirotecnia sonora. Se trata de un proyecto de ordenanza que fuera presentado y que hasta el momento no ha obtenido tratamiento.
Varias localidades de la Provincia y país han avanzado notablemente en la prohibición de pirotecnia sonora y entienden los ediles, Rafaela no debe ser la excepción.
"Desde este Cuerpo legislativo bregamos por la protección de la salud por medio de un ambiente armonioso que genere espacios de tranquilidad, bienestar, seguridad para personas y animales, el sano esparcimiento y disfrute de diferentes tipos de eventos; a la vez que la protección del medio ambiente".
Considerando que el requisito de razonabilidad se ve respaldado por la implementación de una norma prohibitiva que pretende el bienestar general de la población, relativizando los derechos individuales, y los derechos animales, previniendo posibles accidentes y que los animales no se vean afectados en su bienestar.
Es que los ediles proponen una Ordenanza donde se prohíbe en todo el ejido de la Ciudad de Rafaela "el uso particular, fabricación, tendencia, guarda, acopio, exhibición, manipulación, depósito, circulación, transporte, venta o cualquier otra modalidad de comercialización, tanto a mayoristas como minoristas, personas físicas o jurídicas, domiciliadas en este Municipio o no, de venta libre o no, y/o de fabricación autorizada, de elementos de pirotecnia sonora y todo otro producto destinado a provocar efectos auditivos mediante detonación, deflagración, combustión o explosión".
Siendo responsables quienes presten colaboración, directa o indirecta, en el uso o manipulación; en caso de tratarse de menores de 18 años, serán sus padres o tutores los responsables del mismo. 
El proyecto establece además, la exclusión de la prohibición, a la realización de espectáculos en que se utilicen fuegos de artificio con "efectos exclusivamente visuales o de bajo impacto sonoro", destinados a entretenimiento de la comunidad o conmemoración de eventos especiales, autorizados previamente por el Departamento Ejecutivo Municipal; siendo sujetos de lo establecido por normas superiores y lo que la reglamentación de la presente determine.
Sin embargo, la iniciativa genera mucha polémica, ya que se prevé la aplicación de multas para los que violen la ordenanza. Uno de los aspectos más controvertidos es que la norma prevé -en caso de sancionarse- que los clubes sean solidariamente responsables ante la utilización de pirotecnia sonora por parte de los hinchas en la vía pública, antes, durante y después de los eventos deportivos.

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